Fernando Alonso y Lance Stroll volvieron a vivir una auténtica tortura en el GP de Azerbaiyán de F1. Y es que por muy conocida que sea la falta de potencia del motor Honda y que ya supieran que la carrera de Bakú sería durísima por sus largas rectas y la falta de velocidad punta del propulsor, lo ocurrido en Bakú fue muy doloroso para el cuadro verde.