La misión MMX despega este lunes con el reto inédito de aterrizar en el satélite marciano, perforar su subsuelo y traer muestras a la Tierra en 2031
Hoy lunes, 19 de octubre, se enviará al espacio la misión japonesa MMX, que promete ser una de las más espectaculares de los últimos tiempos. Su objetivo es estudiar una de las dos lunas de Marte, Fobos, recoger muestras de su superficie y transportarlas a la Tierra, un hito que nunca antes se ha intentado.
El lanzamiento está previsto para las 21:41 (horario peninsular en España), y se realizará con un cohete H3 desde el centro espacial de Tanegashima en Japón.
La agencia espacial japonesa (JAXA), propietaria de la misión, cuenta con la experiencia de haber conseguido, anteriormente, una operación similar con el asteroide Ryugu cuando, en 2020, la nave Hayabusa2 retornó con 5,4 gramos de este objeto.
Desvelando el misterio de las lunas marcianasEl hecho de que un planeta rocoso como Marte tenga satélites naturales es, de entrada, un enigma físico. En el sistema solar interior, las lunas no son la norma: Mercurio y Venus carecen de ellas, y la Tierra adquirió la suya, un objeto extraordinariamente grande para las modestas dimensiones de nuestro planeta, a causa de un gran impacto hace miles de millones de años.
Además, Fobos y Deimos, los satélites marcianos, son cuerpos pequeños (22,2 y 12,5 kilómetros respectivamente), de forma irregular y que se hallan en órbitas poco estables. En concreto, se cree que en unas decenas de millones de años la mayor de las lunas se habrá acercado tanto a Marte que su gravedad la fragmentará.

Los astrónomos han desarrollado dos hipótesis para explicar el origen de estos objetos. La primera sugiere que podrían tratarse de asteroides atrapados por la gravedad de Marte, mientras que la segunda apunta a la posibilidad de que se hubiesen formado en órbita como consecuencia de un choque entre el planeta y un cuerpo de grandes dimensiones.
Precisamente, uno de los principales objetivos de la misión es recabar información (incluyendo material de la superficie de Fobos) para comprobar la validez de alguna de estas teorías. Además, los científicos nipones aprovecharán la trayectoria de MMX para observar Deimos durante vuelos cercanos.
Una órbita cuasi-satéliteUna vez en el espacio, la nave japonesa empezará un viaje de un año de duración. Cuando llegue a las inmediaciones del planeta rojo, sus motores la frenarán lo suficiente como para permitir que la gravedad de Marte la capture en una trayectoria similar a la de Fobos, lo que técnicamente se denomina una órbita cuasi-satélite.

A partir de ese momento, MMX estudiará Fobos durante un año utilizando diversos instrumentos científicos, entre ellos tres espectrómetros —dos fabricados por la NASA y otro por la agencia espacial francesa CNES— que analizarán la composición química de la superficie. La misión también transporta un sensor de polvo para detectar pequeñas partículas que puedan haberse desprendido de Marte o de Fobos a causa del impacto de meteoritos.
En paralelo, la nave escudriñará en detalle la superficie de este satélite, con diversas cámaras, para realizar un mapa 3D y seleccionar el lugar en el que se realizará la recogida de muestras. Asimismo, MMX retransmitirá imágenes y vídeos de alta resolución tanto de Marte como de sus dos lunas.
El desafío del descensoSe espera que entre finales de 2028 y principios de 2029 los ingenieros de la JAXA activen la maniobra de descenso. Sin duda, se trata de uno de los momentos más críticos de la misión, ya que cualquier pequeño error puede provocar que la nave choque contra la superficie o que rebote incontroladamente hacia el espacio debido a la débil gravedad de Fobos. Y todas las operaciones deberán hacerse de manera autónoma, ya que las señales entre la nave y la Tierra tardarán hasta unos 44 minutos en ir y volver.

El plan de misión prevé dos aterrizajes, en lugares distintos y con una permanencia en superficie de un par o tres de horas en cada maniobra.
El vehículo espacial está equipado con un brazo robótico que introducirá un taladro extractor a más de dos centímetros de profundidad, y un inyector de gas presurizado para succionar muestras. El objetivo es conseguir recolectar al menos 10 gramos de material para transportarlos a la Tierra.
Durante uno de los descensos, MMX liberará un pequeño robot, denominado IDEFIX y desarrollado por las agencias espaciales de Alemania y Francia, que explorará la superficie de Fobos durante unos 100 días.

Hacia el 2030, MMX activará sus impulsores para escapar de la órbita marciana y empezar el trayecto de retorno a la Tierra.
Tras un año de recorrido, cuando se encuentre cerca del destino, la nave eyectará una cápsula que entrará en la atmosfera de nuestro planeta, protegiendo en su interior las muestras recogidas en Fobos, y aterrizará, con la ayuda de un paracaídas, en Australia.
La herencia japonesaPara afrontar los retos de esta misión, que se convertiría en la primera en la historia en traer material del entorno marciano, la JAXA parte de una madurez tecnológica conseguida a lo largo de los últimos años.
En 2010, la nave Hayabusa logró regresar milagrosamente a la Tierra, tras sufrir múltiples averías, transportando partículas microscópicas del asteroide Itokawa. Aquella primera experiencia sirvió para perfeccionar la exitosa misión Hayabusa2 que, en 2019, recogió de forma mucho más solvente muestras del asteroide Ryugu.
Con Hayabusa2, Japón demostró su capacidad para guiar de forma autónoma una nave hasta un objeto minúsculo, de unos 900 metros (25 veces más pequeño que Fobos), a millones de kilómetros de distancia.
También se superaron perfectamente las dificultades inherentes a maniobrar un descenso en condiciones extremas de baja gravedad y realizar la toma de material (aunque, en aquella ocasión, la operación se llevó a cabo con un toque suave contra la superficie y no con un aterrizaje).

Finalmente, la tecnología que se empleará en la cápsula de reentrada, como por ejemplo el blindaje térmico y el sistema de paracaídas, es una evolución directa de la que aterrizó con éxito en el desierto australiano en 2020 con los fragmentos de Ryugu.
