Con una voz tenue y lenta, JLH negó tener conocimiento de prácticamente todos los hechos por las lagunas mentales a causa de la enfermedad mental causada por más de 20 años de consumo de cocaína y que desencadenó en el asesinato
15/09/2026 a las 15:31h.
El acusado de matar a su suegro, JLH, no recuerda los hechos que ocurrieron y que terminaron con la muerte del padre de su mujer. En el interrogatorio de la Fiscalía ha asegurado que consumía cocaína desde hacía más de 20 años y en 2024 se enteró su mujer. A la mayoría de las preguntas del ministerio público ha respondido que no recuerda «nada».
En todo lo que ha leído el fiscal en el relato de los hechos, el acusado sólo ha apuntado que seguía consumiendo droga; también ha asegurado que durante años consumió e intentó, a través de su familia, acudir a centros como Proyecto Hombre o Cáritas.
Sin embargo, del día que ocurrieron los hechos ha asegurado que no recuerda nada; sin embargo, a preguntas de la Fiscalía sí sabía que tenía la posibilidad de disponer de vehículos de la empresa en la que trabajaba. Además, incluso de un impacto de una pistola táser y de algunos hechos puntuales reconocidos ante las preguntas de la acusación particular, ante quien ha reconocido haberse tragado la droga cuando la Policía le iba a detener; lo mismo que cuando fue llevado al hospital.
Los recuerdos tampoco volvieron cuando ingresó en prisión a donde llegó «hecho un desastre». La recuperación de la memoria llegó cuando, estando en prisión, envió una carta a la que era aun su mujer pese a tener una orden de no comunicarse con ella. Sin embargo, el acusado no recuerda lo que escribió, pese a reconocer que pidió disculpas, y que se basó en «lo que decían los periódicos» acerca del acto que había realizado, cuyos recortes conserva con una copia de la carta.
Nunca se ha considerado una persona celosa, respondiendo a la Fiscalía, pese a los audios y vídeos que constan. Además, ha señalado que ha dado siempre libertad a su mujer y que ella salía más que él, que se quedaba en casa. Sin embargo, el ministerio público ha insistido mucho en la existencia de vídeos que grababa de sus relaciones sexuales con su esposa.
Ha asegurado que en la actualidad toma «13 pastillas» y que los días anteriores a los hechos se 'metía' -con la declaración forense del acusado, que ha recordado la acusación- un gramo de droga diario. Y que un año antes de los hechos, el control que ejercía sobre su mujer era constante. La acusación ha intentado desmontar la teoría de que el acusado no recordaba hechos tratando de hacerle caer en contradicción.
DefensaPor su parte, la defensa ha pretendido justificar que muchas de las preguntas realizadas no se corresponden con el periodo del que ha hablado el acusado. De lo que no se acuerda es de «un día antes hasta la detención», a preguntas de su defensa. Es decir, que la vida que llevaba hasta un ingreso hospitalario y viviendo solo, sin su esposa, era normal.
Sin embargo, desde ese momento y con 100 gramos de cocaína en los que se gasta 4.000 euros cuando se descontrola y a partir de ahí con un consumo excesivo se desencadenan los hechos ocurridos el 3 de octubre.