Para la defensa, JLH era un celoso compulsivo que controlaba a su mujer y la maltrataba y la muerte de su suegro es la consecuencia final a episodios violentos, unidos al consumo de drogas
15/09/2026 a las 15:55h.
El Ministerio Fiscal y la acusación particular entienden que las causas que llevaron a JLH a asesinar a su suegro el 3 de octubre de 2024 no es ningún tipo de enfermedad mental sino que hay que encontrar las causas en el «control y los celos» sobre su mujer, que concluyó con la intervención del padre de la misma, que finalmente se llevó la peor parte. En el fondo, lo que la esposa y el padre de la mujer querían es que JLH iniciara un tratamiento para su adicción a las drogas con la intención de reconstruir la unidad familiar.
Para la acusación, el encartado, que fue detenido en la provincia de Segovia, tenía las facultades mentales plenas y su plan era la consecuencia final y escapar de las Fuerzas de Seguridad. Para esa parte, las drogas no fueron la causa necesaria; la enfermedad mental tampoco, porque tenía todo planeado. Era una «mala persona y un maltratador», concluía la acusación.
La Audiencia Provincial ha vivido la primera sesión del juicio con jurado contra este hombre, acusado de matar al padre de su esposa. El acusado es JLH, de 42 años de edad a la fecha de los hechos. Estaba casado y residía junto a su mujer residía y su hija de once años de manera habitual. Sin embargo, a consecuencia de diversos problemas relacionados con el consumo de drogas por parte del acusado, la mujer se separó y se trasladó con su hija a residir a casa de sus padres.
El Ministerio Fiscal, en su escrito de calificaciones, reclama la pena de 30 años y seis meses que se divide entre los 21 años de prisión, con accesoria de inhabilitación absoluta por el delito de asesinato. A ello se unen otras penas menores por delitos de hurto leve, allanamiento de morada y robo con violencia. Además, por otro delito de maltrato en el ámbito de la violencia de género se le piden otros tres años y seis meses de cárcel; otro delito de robo de uso de vehículo a motor; un delito de atentado, con cuatro años de pena; otro delito de lesiones y pena de dos años. A ello se une la responsabilidad civil accesoria.
A estas penas se suma también la acusación particular, que ha coincidido en que la conducta del hombre que mató a su suegro se basa en la existencia de «maldad» más allá de que se apunten razones psicológicas y de brotes psicóticos que la defensa ha esgrimido para justificar la acción. Ni siquiera el consumo de drogas es una eximente para las acusaciones.
Doce cuchilladasLos hechos se retrotraen al 3 de octubre de 2024, cuando el acusado trató de ponerse en contacto con su mujer para entregarle una carta certificada. Ella no respondió y el encartado se presentó en la casa de sus suegros. El padre de la mujer bajó a la calle. Ya en el interior de la vivienda, JLH decidió acabar con la vida de su suegro y, para ello, cogió de la cocina un cuchillo de ocho centímetros de filo y diez de mango y se abalanzó sobre él.
Le asestó seis cuchilladas en el pecho, tres de ellas le provocaron heridas punzantes superficiales en el tronco; una cuarta penetró en el tórax, con dos trayectos sin alcanzar el pulmón; la quinta se situó por debajo del esternón, penetrando en la cavidad abdominal, y la última afectó al hombro izquierdo. Posteriormente, con ánimo de causarle la muerte, le asestó otras seis cuchilladas más, dejando el arma clavada en el cuerpo de su suegro con las huellas y el ADN del acusado en el mango.
El hombre falleció a consecuencia de las hemorragias causadas por las heridas sufridas, por causa de un shock hipovolémico, insuficiencia respiratoria y aspiración hemorrágica asfíxica bronquial.
El consumo de drogasPor su parte, la defensa ha tratado de desmontar los argumentos de la acusación y de la Fiscalía, reconociendo la gravedad de los hechos. Ha atribuido las causas al consumo «exagerado» de drogas y ha apuntado, por la muerte del suegro, que «la barbaridad está hecha y hay que ver por qué se produjo y si tiene atenuación en la ley». Se ha basado en la enajenación mental de JLH y en que no era capaz de manejar su cerebro. El brote que le llevó a cometer los hechos agudizó la situación y le llevó a cometer los actos.
En la sesión de este martes, 15 de septiembre, se ha celebrado en la Audiencia la lectura de los escritos, las alegaciones de las partes y la declaración de seis testigos. A estas actuaciones se unen este miércoles la declaración de otros 17 testigos, entre ellos agentes de la Policía Nacional.
El jueves otros diez testigos y peritos tomarán la palabra, para llegar el viernes a las conclusiones e informes de las partes. La lectura del veredicto será en audiencia pública tras la celebración del juicio. Posteriormente, la jueza emitirá su sentencia.