Los forenses no aprecian que el acusado tuviera afectadas sus facultades mentales cuando allanó las habitaciones de los franciscanos y mató a golpes a uno de ellos
Ignacio Cabanes
Valencia
25/10/2026 Actualizado a las 08:06h.
«Soy Jesucristo y vengo a matar a todos los frailes», proclamaba Francisco Javier B. C. mientras golpeaba a uno de los monjes franciscanos, después ... de allanar sus habitaciones en el monasterio de Santo Espíritu de Gilet. Fray Juan Antonio, de 76 años, murió como consecuencia de las graves lesiones craneoencefálicas causadas por el presunto homicida, quien iba armado con un palo de grandes dimensiones, una botella de cristal y un báculo de una imagen religiosa. Y otros tres frailes –de 95, 59 y 57 años– resultaron también heridos en este ataque sorpresivo y sin motivo alguno. Y pese a lo que pueda parecer, no hay ningún elemento objetivo que haga pensar a los forenses que en el momento de los hechos el «asesino del monasterio» tuviera afectadas sus capacidades mentales.