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Sebastián Cortés convierte el desahucio de su familia en una canción: "No puedo volver a la casa de mi infancia"

Дата публикации: 26-10-2026 08:30:21

Hay casas que dejan de pertenecernos mucho antes de que consigamos olvidarlas. Sus habitaciones siguen en pie, las paredes conservan su forma y la puerta continúa en el mismo lugar, pero las llaves ya no abren la cerradura. Sebastián Cortés conoce bien esa sensación. El artista ha convertido uno de los episodios más dolorosos de su vida, el desahucio de su familia de la vivienda en la que creció, en una canción que habla de la pérdida del hogar y de las dificultades para acceder a una vivienda en España.

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Hay casas que dejan de pertenecernos mucho antes de que consigamos olvidarlas. Sus habitaciones siguen en pie, las paredes conservan su forma y la puerta continúa en el mismo lugar, pero las llaves ya no abren la cerradura. Sebastián Cortés conoce bien esa sensación. El artista ha convertido uno de los episodios más dolorosos de su vida, el desahucio de su familia de la vivienda en la que creció, en una canción que habla de la pérdida del hogar y de las dificultades para acceder a una vivienda en España.

"Mi casa no es mi casa" nace de una experiencia personal, pero también de una reivindicación colectiva. En declaraciones exclusivas a este periódico, Cortés explica que compuso el tema el pasado mes de julio, antes de las movilizaciones por la vivienda que han marcado las últimas semanas. Su publicación, sin embargo, coincide con un momento de especial implicación del músico en las protestas.

"Yo nunca he tenido una casa y para mí mi casa es esa", confiesa. No habla de una propiedad, sino del lugar donde pasó buena parte de su adolescencia, recibió a sus amigos, compartió momentos con sus parejas y comenzó a hacer música. Una vivienda de protección oficial situada en Leganés, al sur de Madrid, de la que su familia tuvo que marcharse tras un proceso que recuerda como especialmente difícil.

La historia detrás de "Mi casa no es mi casa"

Cortés procede de una familia migrante y llegó a Madrid cuando apenas tenía tres meses. Se considera madrileño y fue en Leganés donde construyó sus primeros recuerdos. Durante aproximadamente una década vivió con su familia en un piso de protección oficial que, según relata, terminó en manos de un gran fondo de inversión.

El cantante vincula la pérdida de su hogar a la venta de viviendas protegidas a inversores privados y asegura que, tras aquella operación, comenzaron a producirse incrementos del alquiler que complicaron la situación económica de numerosas familias del inmueble.

"Nos vimos cientos de familias prácticamente en la calle o con riesgo de estar en la calle", sostiene. Entre sus antiguos vecinos recuerda a personas con discapacidad, familias migrantes y hogares con dificultades económicas que, según explica, encontraban importantes obstáculos para acceder a otra vivienda.

Su familia recibió varios avisos de desahucio. Cortés recuerda que consiguieron detener el primero, pero finalmente sus padres decidieron abandonar el piso ante el desgaste que suponía continuar con el procedimiento. Sitúa aquella salida aproximadamente en 2020, aunque reconoce que no recuerda con exactitud las fechas.

Lo que sí permanece intacto es el recuerdo de aquella vivienda. El artista asegura que ha regresado al edificio y que, en una conversación con el conserje, descubrió que numerosas personas habían pasado por el piso desde su marcha.

"Yo no puedo volver a la casa de mi infancia, yo no puedo volver a mi habitación de la infancia, yo no puedo volver a ese sitio donde yo me he criado", lamenta.

Una canción sobre el hogar que ya no existe

La letra de "Mi casa no es mi casa" recoge precisamente esa contradicción: reconocer una vivienda como propia por los recuerdos que guarda, aunque legalmente y en la práctica ya pertenezca a la vida de otras personas.

La composición se construye alrededor de una frase que se repite casi como una confesión: "Mi casa no es mi casa". A partir de ella, Cortés recorre la nostalgia, el desarraigo y la incertidumbre que aparecen cuando desaparece el lugar al que siempre se podía regresar.

El músico explica que llevaba tiempo buscando una manera de abordar asuntos que fueran más allá de las relaciones sentimentales. "Hacer canciones de amor está muy guay, de desamor también muy guay, pero siento que soy una persona lo suficientemente interesante como para hablar de más cosas", señala.

Su intención no era escribir una canción de protesta por encargo ni aprovechar una movilización social. Primero surgió la necesidad de contar su propia historia. Después llegó la decisión de compartirla, impulsada por la fuerza que estaba adquiriendo el movimiento por la vivienda.

"Yo hago esta canción por eso, porque me hizo desahogar, porque es algo que a mí me duele", explica.

De perder su vivienda a participar en las protestas

La implicación de Cortés en las movilizaciones no se limita a la publicación de su nueva canción. El artista asegura que ha participado activamente en la acampada por el derecho a la vivienda vinculada al movimiento del 16S, donde ha colaborado en distintas tareas organizativas.

Ha asistido a asambleas y mesas de debate, ha ayudado a limpiar los espacios y ha trabajado en la cocina preparando y repartiendo comida y café. Durante la semana acudía por las tardes, mientras que algunos fines de semana permanecía en la acampada durante más tiempo.

"He vivido la acampada desde dentro", asegura. Una experiencia en la que destaca la convivencia entre personas de procedencias y circunstancias diferentes, pero unidas por una misma reivindicación.

La situación de Mari Carmen, una de las personas vinculadas a las protestas, le ha recordado especialmente a las dificultades que atravesaron sus antiguos vecinos. "Yo no quiero que ni una sola persona en España pase por lo que yo pasé", afirma.

Para el cantante, las movilizaciones no responden a una petición de vivienda gratuita, sino a la exigencia de unas condiciones que permitan acceder a un hogar. "Queremos algo tan básico como poder tener una casa", resume.

¿Quién es Sebastián Cortés? De cantar en la calle a hacerse un hueco en el pop español

Sebastián Cortés (Colombia, 2001) es un cantante, compositor y productor musical criado en Madrid. Comenzó a tocar la guitarra durante la adolescencia y pasó tres años interpretando canciones en las calles de la capital antes de abrirse camino en la industria.

Sus primeras composiciones, producidas desde su habitación, lo vincularon al bedroom pop. Su colaboración con Alba Reche en "La Posada" (2020) impulsó su popularidad. Posteriormente publicó "Canciones que hice en mi habitación" (2021), "Todo ha cambiado para siempre" (2023) y "Lo que el verano se llevó" (2025). En 2026 presentó el álbum "Algo debe haber para mí".

Su trayectoria se caracteriza por la combinación de diferentes estilos musicales y unas letras que habitualmente exploran las relaciones personales, la nostalgia y las experiencias de su generación. Con "Mi casa no es mi casa", Cortés traslada esa sensibilidad hacia un problema social que conoce de primera mano.

"Soy la persona que soy gracias a los servicios públicos"

El compromiso del músico también alcanza otras reivindicaciones. Cortés explica que, cuando recibió la propuesta de hablar sobre su canción, se encontraba participando en una manifestación en defensa de la educación pública.

Haber estudiado en centros públicos y crecido en una familia que necesitó acceder a una vivienda protegida influye, asegura, en su manera de entender la sociedad.

"Yo he sido y soy la persona que soy gracias a los servicios públicos", defiende. Por eso considera importante implicarse en cuestiones como la educación, la sanidad o el acceso a la vivienda.

También cuestiona la actitud de aquellos artistas que, a su juicio, permanecen al margen de los problemas sociales mientras concentran toda su comunicación en promocionar discos y conciertos.

En su caso, la música y el activismo forman parte de una misma manera de expresarse. "Mi casa no es mi casa" es una canción sobre lo que perdió, pero también sobre lo que no quiere que otras familias tengan que perder. Y detrás de sus versos permanece una pregunta que todavía no encuentra respuesta: ¿dónde está el hogar cuando ya no existe un lugar al que regresar?

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