La vivienda se ha convertido en uno de los grandes asuntos del debate político y social durante los ocho años de Gobierno de Pedro Sánchez. Isabel Rodríguez (Abenójar, Ciudad Real, 1981) visita la sede de Prensa Ibérica en Madrid para defender su receta: más regulación mientras los planes para ampliar el parque público de vivienda comienzan a materializarse. En una entrevista con EL PERIÓDICO, la ministra hace balance de sus casi tres años al frente de Vivienda, reivindica los nuevos decretos, las bonificaciones fiscales al alquiler y los controles de precios en Cataluña, pese a la reducción del número de nuevos contratos y del tamaño de los pisos arrendados en el caso de Barcelona. Rodríguez también aborda el auge del alquiler por habitaciones, defiende la intervención pública frente a la especulación y se pronuncia sobre la propuesta de alquileres indefinidos impulsada por Sumar en plena campaña electoral.Seguir leyendo....
La vivienda se ha convertido en uno de los grandes asuntos del debate político y social durante los ocho años de Gobierno de Pedro Sánchez. Isabel Rodríguez (Abenójar, Ciudad Real, 1981) visita la sede de Prensa Ibérica en Madrid para defender su receta: más regulación mientras los planes para ampliar el parque público de vivienda comienzan a materializarse. En una entrevista con EL PERIÓDICO, la ministra hace balance de sus casi tres años al frente de Vivienda, reivindica los nuevos decretos, las bonificaciones fiscales al alquiler y los controles de precios en Cataluña, pese a la reducción del número de nuevos contratos y del tamaño de los pisos arrendados en el caso de Barcelona. Rodríguez también aborda el auge del alquiler por habitaciones, defiende la intervención pública frente a la especulación y se pronuncia sobre la propuesta de alquileres indefinidos impulsada por Sumar en plena campaña electoral.
PREGUNTA. Después de ocho años de gobiernos de Pedro Sánchez, ¿cree que acceder a una vivienda es más fácil o más difícil que en 2018?
RESPUESTA. Estamos ante una crisis global de vivienda que excede a lo que está sucediendo en nuestro país. Es una crisis ligada a movimientos globales de capitales, que debemos abordar en la Unión Europea. La especulación está convirtiendo la vivienda, de bien social, en activo financiero. Esa es la singularidad de esta crisis. En España, además, quedan las cenizas de la anterior crisis económica y financiera, que lastraron a un sector de la construcción al que hoy le falta un millón de trabajadores.
P. ¿En qué van a cambiar la situación los dos decretos de vivienda pendientes de convalidación?
R. No hay una solución única. Hemos impulsado vivienda pública, triplicado el esfuerzo financiero y creado instrumentos como Casa 47. Mientras dan resultados, hay que intervenir y acompañar a las familias. Solo con las deducciones fiscales al alquiler, cada familia y cada joven que vive de alquiler podrá ahorrarse una mensualidad al año. Con las bonificaciones a los propietarios podemos conseguir que bajen los precios, con una bonificación de hasta el 100% si reducen el alquiler. Para quien quiere comprar, el préstamo de 50.000 euros para la entrada es otra medida inmediata.
P. ¿No llega demasiado tarde ese despliegue de medidas, después de ocho años en el Gobierno?
R. Empezamos a trabajar en este decreto a los 20 días de mi llegada al Ministerio, especialmente en el fraude de los alquileres de temporada. La propuesta llegó al Parlamento, pero no logró mayoría. No ha sido porque no estuvieran el Gobierno o el PSOE, sino porque la derecha ha impedido esos acuerdos. También pusimos sobre la mesa las bonificaciones fiscales a propietarios para bajar los alquileres. Lo que nos ha faltado han sido votos en el Congreso. También hemos intentado proteger a las personas vulnerables frente a los desahucios, pero nos lo impidieron. Por ese motivo, necesitamos volver a conseguir una nueva mayoría para regular la vivienda.

Isabel Rodríguez defiende que empezó a trabajar en las medidas del decreto de vivienda solo 20 días después de llegar al Ministerio / José Luis Roca
P. Usted reclama intervenir el mercado inmobiliario. ¿Dónde pone el límite? ¿Qué queda fuera de esa intervención?
R. La intervención es un mandato de la Constitución para garantizar un derecho. Hasta dónde tienen que intervenir los gobiernos y las administraciones públicas es hasta que la gente deje de sufrir por tener un techo. Ese es el límite. Hay consenso social para intervenir, especialmente en el alquiler, y evitar que los inversores se coman las rentas familiares. La mayoría apoya la protección permanente de la vivienda protegida. Hasta la presidenta de la Comisión Europea habla de combatir la especulación, mientras Alberto Núñez Feijóo (candidato del PP a las próximas elecciones) no habla del artículo 47 de la Constitución. Cuando impedimos que un inversor extranjero obtenga un permiso de residencia por comprar una vivienda de 500.000 euros, estamos interviniendo en favor de la clase media y trabajadora, que no puede competir con ese medio millón de euros.
Intervenir el mercado y topar los precios da estabilidad a las familias y a los inquilinos. No se trata de que haya menos pisos en alquiler, sino de que hay menos movilidad del stockIsabel Rodríguez
— ministra de Vivienda y Agenda Urbana
P. Los datos de la Generalitat muestran que el alquiler medio en Barcelona ha bajado un 4,7% desde los topes, pero los pisos arrendados son un 5% más pequeños y se firman menos contratos. ¿No se está celebrando una bajada que coincide con viviendas de menor tamaño y peor calidad?
R. En Cataluña es una evidencia, basta acudir a los datos públicos, que se ha contenido el precio del alquiler y que han bajado los precios. Hay que reconvertir pisos turísticos ilegales y construir vivienda pública. La que promueve el Gobierno tiene requisitos de calidad arquitectónica y eficiencia energética de primer nivel. Sobre el tamaño, he escuchado al PP proponer dividir grandes pisos. Eso ya lo está haciendo la especulación. Si aumentamos la densidad hay que garantizar la habitabilidad y topar los precios. Si al especulador no le pones límite, donde había una renta te sacará dos, tres, cuatro o cinco. Hay pisos familiares convertidos en siete habitaciones, con hacinamiento.

La ministra de Vivienda niega que los límites al precio del alquiler de la ley de vivienda estén afectando a la oferta / José Luis Roca
P. ¿Descarta entonces que los topes de precios estén perjudicando la oferta de alquiler?
R. Intervenir el mercado y topar los precios da estabilidad a las familias y a los inquilinos. No se trata de que haya menos pisos en alquiler, sino de que hay menos movilidad del stock. En Cataluña, con la aplicación de la norma se han producido 20.000 contratos más. Y según las declaraciones de la renta, en España hay 400.000 contratos más desde la pandemia. No es que haya menos contratos, es que hay menos viviendas rotando en el mercado. ¿Por los topes? No, por otros usos, como el turístico, el temporal o las habitaciones. ¿Es por la incertidumbre que haya generado la regulación al propietario? No. Es porque hacen más negocio: donde cobraban una renta ahora están cobrando siete habitaciones.
En las zonas tensionadas, si no puedes subir 300, 400 o 600 euros al terminar el contrato, ya no hay incentivo para cambiar de inquilinoIsabel Rodríguez
— ministra de Vivienda y Agenda Urbana
P. Sumar impulsó los alquileres indefinidos, pero el PNV ha anunciado que votará en contra de ese decreto. Si el voto decisivo fuera el del PSOE, ¿lo apoyarían?
R. El PSOE no ha votado en contra de ningún avance en materia de derechos a la vivienda de ningún grupo político. En 2019 ampliamos los contratos de alquiler de tres a cinco años, y a siete para personas jurídicas. En las zonas tensionadas, si no puedes subir 300, 400 o 600 euros al terminar el contrato, ya no hay incentivo para cambiar de inquilino. Y en Casa 47 lo hemos llevado a la práctica con contratos de hasta 75 años, contratos para toda la vida. Vivir de alquiler no es vivir de segunda.
P. ¿Qué le parecen las reivindicaciones de la acampada de la Puerta del Sol?
R. Una sociedad es sana cuando es crítica y se manifiesta ante sus problemas. Los poderes públicos tienen que escucharla. Y a esa ciudadanía movilizada le diría que el próximo 29 de noviembre tiene una oportunidad todavía mayor de hacer llegar su mensaje: decidir con su voto quién va a gobernarla.
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(Esta es una de las dos partes de la entrevista a la ministra Isabel Rodríguez. Puedes continuar leyendo clicando aquí)
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