Las intolerancias pueden provocar diarrea, gases, ruidos intestinales o vómitos, pero antes de modificar la dieta es importante descartar otras alteraciones gastrointestinales
Bienvenidos al consultorio de Peludos. En este espacio, veterinarios, educadores y especialistas en comportamiento animal responden cada semana a las dudas de nuestros lectores. Aquí encontrarás respuestas prácticas y recomendaciones pensadas para mejorar la convivencia y el bienestar de los animales. ¿Tienes preguntas sobre tus peludos? Envíanoslas a peludos@lavanguardia.es y los expertos las resolverán.
Pregunta: Mi perro tiene diarreas frecuentes, ¿puede ser intolerancia alimentaria?
Para responderla, hablamos con Euge Abalde, veterinaria especializada en nutrición natural. Se habla de diarrea cuando aumenta la frecuencia de defecación y cambia la consistencia de las heces debido a un mayor contenido de agua, haciendo que sean más fluidas y, en ocasiones, de mayor volumen. Aunque una intolerancia alimentaria puede estar detrás de episodios frecuentes, no es la única causa posible.
Abalde explica que los pacientes pueden presentar diarrea debido a una alteración localizada en el propio intestino, pero también como consecuencia de trastornos originados fuera de él. Por eso, cuando los episodios se repiten, resulta importante averiguar qué está ocurriendo antes de atribuirlos exclusivamente a la alimentación.
Una intolerancia alimentaria aparece cuando el sistema digestivo no logra procesar correctamente uno o varios componentes de la dieta. Pueden estar implicadas proteínas, grasas u otros componentes del alimento y, además de diarrea, pueden aparecer gases, ruidos intestinales e incluso vómitos.

Para investigar una posible intolerancia, la veterinaria recomienda realizar una dieta de exclusión. Esta consiste en ofrecer una alimentación sencilla y muy digestible, utilizando una única fuente de proteína y, preferiblemente, una proteína novedosa que el perro no haya consumido anteriormente. A partir de ahí, debe evaluarse cómo evolucionan los síntomas.
La especialista apuesta en estos casos por dietas basadas en alimentación natural y con pocos ingredientes, frente a alimentos ultraprocesados. No obstante, cuando existen signos digestivos crónicos, la dieta constituye solo una parte del estudio y es fundamental evaluar al paciente en profundidad.
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Ante problemas digestivos recurrentes, pueden ser necesarias analíticas y otras pruebas complementarias que permitan conocer el estado de salud gastrointestinal del animal. El objetivo es determinar si realmente existe una intolerancia alimentaria o si esta coincide con otras alteraciones, como problemas pancreáticos o estomacales, entre otras posibles causas.
Por ello, la individualización de cada caso resulta prioritaria. Una correcta anamnesis, en la que se revise tanto el historial alimentario del perro como la evolución y características de sus síntomas gastrointestinales, puede aportar información importante sobre el origen del problema.
La salud intestinal, además, mantiene una estrecha relación con otras funciones del organismo, como el sistema inmunitarioEuge Abalde insiste especialmente en que no deberían normalizarse unas heces inadecuadas de manera recurrente. Expresiones como “mi perro se ha comido algo raro y tiene diarrea” o asumir como habitual que una o dos veces al mes presente episodios que desaparecen solos pueden hacer que se pase por alto un problema gastrointestinal que necesita ser diagnosticado y tratado.
La salud intestinal, además, mantiene una estrecha relación con otras funciones del organismo, entre ellas el sistema inmunitario. Por este motivo, conservar un aparato digestivo sano constituye una parte importante de la salud general del animal.
La especialista recomienda, por tanto, no asumir que unas diarreas frecuentes son simplemente algo habitual en determinados perros. Una intolerancia alimentaria puede ser una de las explicaciones, pero es necesario estudiar al animal, revisar su alimentación y descartar otras alteraciones antes de establecer la causa y decidir cuál es el tratamiento o la dieta más adecuados.
Para esta respuesta se ha consultado con profesionales veterinarios y especialistas de la red de Pets&Vets. La información proporcionada se basa en criterios generales y recomendaciones orientativas. En ningún caso sustituye una consulta veterinaria personalizada, necesaria para valorar cada caso de forma individual, integral y clínica.