El horno artesanal Forn de pa Bertran, situado en el paseo de Sant Joan de Barcelona, entre las calles Consell de Cent y Aragó, permanece cerrado mientras su familia espera una solución burocrática que permita reabrir el negocio.Seguir leyendo....
El horno artesanal Forn de pa Bertran, situado en el paseo de Sant Joan de Barcelona, entre las calles Consell de Cent y Aragó, permanece cerrado mientras su familia espera una solución burocrática que permita reabrir el negocio.
El establecimiento, con 70 años de historia, no puede retomar la actividad que tenía de horno de pan, según ha informado Rac1.
Roger Martí, hijo del propietario del local, explica el motivo: el establecimiento funciona como horno desde 1957 y por el obrador han pasado al menos cuatro panaderos, todos dedicados a la elaboración artesanal del pan. Sin embargo, la muerte del último responsable, en septiembre de 2025, dejó el negocio sin relevo.
Un trámite pendiente desde principios de añoLa familia quiere evitar que desaparezca un comercio con tanta trayectoria en el barrio, pero se ha encontrado con dificultades para recuperar la titularidad de la licencia de actividad con la que operan los obradores y panaderías en Barcelona. El objetivo es ponerla a nombre del padre de Roger, de 85 años, para poder alquilar el local a un nuevo profesional que retome la actividad.
El problema es que los posibles interesados no quieren comprometerse sin tener garantías de que podrán disponer de la licencia. Esta situación mantiene bloqueada la búsqueda de un nuevo panadero y prolonga el cierre del establecimiento.
La familia comenzó a gestionar el cambio de titularidad a principios de año. El procedimiento se complicó porque el anterior panadero utilizaba una licencia que seguía registrada a nombre de su predecesor, que figuraba como titular desde 1996.
Licencia a nombre de los propietariosSegún explica Roger Martí en la radio, primero era necesario regularizar la situación y poner la licencia a nombre de la propiedad. Después, cuando el local se alquilara a otra persona, podría tramitarse el cambio de titularidad correspondiente.
Tras presentar varias solicitudes, el 3 de julio una técnica municipal comunicó a Roger que el expediente debía pasar al departamento jurídico, puesto que el anterior titular había fallecido y no podía firmar la cesión. Al día siguiente, la familia presentó una nueva instancia con la información que le habían indicado.
Desde entonces, asegura, no han recibido respuesta. "Hace cuatro meses que esperamos y hace 13 que [el local] está vacío", lamenta Roger, que denuncia las consecuencias económicas de mantener el establecimiento cerrado. El local no genera ingresos, pero sigue requiriendo tareas de limpieza y mantenimiento.
La familia teme perder un comercio históricoLa familia considera que las demoras administrativas perjudican especialmente a los pequeños propietarios, que no cuentan con el mismo margen económico que las grandes empresas para soportar meses de inactividad. "Una gran empresa se podría permitir tener esto cerrado los meses que hiciera falta, pero nosotros no", critica.
La decisión de intentar mantener el horno no responde únicamente a una cuestión económica. Los hijos convencieron a su padre para buscar a alguien que continuara con la actividad, tanto por los ingresos que podía proporcionar el alquiler como por el vínculo sentimental del establecimiento con el vecindario.
Sin embargo, la espera está poniendo a prueba esa voluntad. Roger reconoce que comprende el cansancio de su padre, que lleva meses sin obtener rendimiento del local, y se plantea venderlo si la situación no se resuelve antes de final de año.
Dos fondos buitre, al acechoAdemás, la familia asegura que ya ha recibido propuestas de fondos de inversión, una alternativa que Roger Martí ve con preocupación por el riesgo de que desaparezca el negocio tradicional. "La burocracia del Ayuntamiento [de Barcelona] está parando una actividad de barrio. ¿Qué tenemos que hacer? ¿Vendérselo a los dos fondos buitre que ya nos han venido a hacer una propuesta?", se pregunta.
El hijo del propietario reclama que se agilicen los trámites para evitar que un establecimiento con décadas de historia acabe desapareciendo por la imposibilidad de regularizar su licencia. La familia sigue esperando una respuesta del Ayuntamiento que permita formalizar el cambio de titularidad y encontrar a un nuevo panadero.
Si el procedimiento continúa bloqueado, los propietarios contemplan vender el local. Una decisión que podría poner fin a la trayectoria del horno y dar paso a otra actividad comercial en un establecimiento que forma parte de la historia del passeig de Sant Joan desde hace 70 años.