El conflicto bélico en Oriente Medio se ha convertido en una amenaza persistente para todas las competiciones deportivas que se organizan en los países del Golfo, con especial incidencia en las pruebas de motor. Los Mundiales de Resistencia, MotoGP y Fórmula 1 ya han visto trastocados sus planes esta temporada, pero quizá el más afectado es el Rally Dakar, en Arabia.Leer la noticia completa
El conflicto bélico en Oriente Medio se ha convertido en una amenaza persistente para todas las competiciones deportivas que se organizan en los países del Golfo, con especial incidencia en las pruebas de motor. Los Mundiales de Resistencia, MotoGP y Fórmula 1 ya han visto trastocados sus planes esta temporada, pero quizá el más afectado es el Rally Dakar, en Arabia.
Esta semana se ha disputado una nueva edición del Rally de Marruecos, considerado el ensayo genera del Dakar. Aquí se encuentran la mayoría de equipos y pilotos punteros de la especialidad y estos días en el desierto, muchos se preguntaban qué sucederá en enero, con el 'fantasma' de la cancelación flotando en el ambiente. Al fin y al cabo, muchos recuerdan que ya sucedió en 2008, cuando ASO se vio obligada a suspender aquella edición en Africa ante la amenaza del terrorismo.
La actual situación en la zona del Golfo no invita al optimismo. El conflicto armado de Irán y Estados Unidos ya se ha extendido más allá de la frontera de Yemen y está afectando a objetivos localizados del suroeste del territorio saudí. La 49ª edición del Dakar , que oficialmente arrancará 1 de enero de 2027 en Arabia, no está ni mucho menos asegurada.
Una delegación de ASO presente en el Rally de Marruecos ha tratado de calmar a los equipos, insistiendo en que habrá carrera y que por encima de todo contemplan un plan A, que es mantener el escenario original en Arabia. Pero lo cierto es que la incertidumbre es máxima.
A diferencia de otras competiciones como la F1 o MotoGP, el Dakar es una cita única. Los equipos participantes se preparan y destinan la mayor parte de su presupuesto anual a estar presentes en la línea de salida de un evento que discurre a lo largo de dos semanas. Una cancelación de última hora supondría un mazazo total.
Obviamente, la postura de la organización, empeñada en seguir adelante, es comprensible, ya que el suculento contrato firmado en su día con Arabia les penalizaría gravemente en caso de incumplimiento. Esperan que llegado el caso sean las autoridades saudís las que entiendan que no pueden albergar el rally por motivos de seguridad.
También entran en juego las aseguradoras, que en caso de guerra no cubrirían a los equipos. En esta tesitura, la FIA tendría que suspender el evento por falta de participantes.
Plan BExiste, aunque nadie lo reconozca oficialmente, una alternativa a Arabia. Un plan B que pasaría por regresar a Africa, a los orígenes del Dakar. Concretamente el escenario sería el mismo que estos días, Marruecos. No en vano Marc Coma, pentacampeón del rally y en su día director del Dakar, está ahora al frente de la organización.
Los equipos contemplan con buenos ojos la opción que llevaría al Dakar de vuelta a Marruecos, aunque si se diera el caso es muy probable que el rally se limitase a una semana de carrera en lugar de las dos previstas en el recorrido actual. La idea que se baraja es comenzar después de Reyes, el 8 de enero.
El nuevo recorrido en Africa eludiría las zonas de conflicto y daría confianza a los participantes, espónsors y aseguradoras.