Jorge Bustos ha abordado en 'Herrera en COPE' la percepción que tienen los españoles sobre el jurado popular. Junto al director general de Winston y experto en demoscopia, Andrés Medina, se ha analizado esta figura judicial justo después de que el juez Peinado haya mandado a Begoña Gómez a juicio con jurado popular por presunta prevaricación y tráfico de influencias.Durante la charla se han recordado extractos de obras como '12 hombres sin piedad' o la película 'El jurado' para poner en contexto una ley recuperada en España en 1995. Medina ha explicado que la acogida inicial fue muy favorable cuando se consultó por primera vez en el CIS de 1996 impulsado por el Gobierno de Aznar y Pilar del Castillo, alcanzando un respaldo donde 6 de cada 10 españoles, un 60%, se mostraban a favor del jurado.No obstante, aquel primer estudio introducía una pregunta comprometedora al cuestionar a los ciudadanos a quién preferirían si fueran ellos los acusados. Ante esta tesitura, el apoyo a la institución caía 20 puntos y se situaba por debajo de la mitad, ya que alrededor de un 20% admitía preferir a un juez togado. Como ha sintetizado Medina sobre esta contradicción, "entre el juez y el jurado preferían al togado, así que jurado sí, pero para que lo viera".En la memoria colectiva pesan precedentes sonados como la condena injusta de Dolores Vázquez o el caso del etarra que asesinó a dos ertzainas en Guipúzcoa. En este último caso, el jurado popular absolvió al acusado al entender que sufría un trastorno mental, lo que supuso el primer gran golpe a la opinión pública sobre esta figura. El veredicto fue posteriormente anulado por el Tribunal Superior Vasco al no estar motivado y, finalmente, la Audiencia Nacional lo condenó en 2012 a 34 años de prisión.A raíz de aquel fallo, la confianza en el jurado cayó 20 puntos en solo dos semanas, una desconfianza que afectó especialmente al País Vasco. Según los datos citados por el sociólogo José Juan Toharia, el apoyo social continuó descendiendo con el paso del tiempo hasta situarse en el 25% en el año 2021.El debate también ha abordado la valoración actual de las instituciones y la imparcialidad judicial tras las recientes declaraciones del Gobierno sobre el proceso judicial. Frente a sondeos que recogen que 8 de cada 10 españoles, el 80%, no creen que la justicia sea siempre imparcial cuando hay partidos implicados, se contrapone el análisis sobre la imagen general del sistema. El ministro Óscar López ha llegado a valorar que menos del 10% confía hoy más en la justicia que hace cinco años, pidiendo una reflexión a los encargados de administrarla.A pesar de este clima, el análisis demoscópico muestra que los tribunales gozan de mejor reputación que la clase política en el marco de un país donde más del 80% considera que las cosas no funcionan. Aunque únicamente un 20% cree que la justicia funciona plenamente, los ciudadanos la ubican dentro de la solución y no del problema. En palabras de Medina, "los políticos no funcionan para el 90%, pero la justicia está en la zona de la solución".