Este verano, el cielo sobre buena parte de España y el suroeste de Francia ha adquirido un color que ya no sorprende a nadie. Europa se calienta más rápido que cualquier otro continente, y los incendios forestales se han convertido en una crisis estructural. ¿Qué puede aportar la tecnología emergente — y dónde están sus límites?
Europa es el continente que se calienta más rápido del planeta, y las condiciones propicias para grandes incendios se han más que duplicado desde comienzos de los años ochenta. Solo en 2022, los incendios costaron a España unos 7.100 millones de euros — aproximadamente un 4,5% del PIB nacional.
Mientras el gasto en prevención cayó de 364 millones en 2009 a 144 millones en 2024, la crisis no ha dejado de crecer. Hay personas trabajando desde hace años en sistemas menos dependientes, menos vulnerables a fallar precisamente cuando más se les necesita — no como reacción a este verano concreto, sino como respuesta a una tendencia que lleva décadas acelerándose.