"Dios fue muy generoso conmigo. Hay tanta gente más preparada que yo. ¿Por qué fui escogido?". Sucedió el milagro, y solo podía protagonizarlo Luiz Inacio Lula da Silva. Escrutado casi el 100% del padrón electoral, el presidente de Brasil obtuvo el 51,76% de los votos contra el 48,24% de Flávio Bolsonaro. Seis millones de sufragios de diferencia. El ultraderechista, fiel a su prosapia familiar, no reconoció el resultado. "Se cambiaron las reglas de juego. Prolongaron por dos horas la votación. Nunca voy a saber si en algún estado las urnas fueron abiertas. Las elecciones tuvieron que ser anuladas. Es imposible reconocerlas elecciones. Vamos a pedir la anulación", dijo, escuetamente. Flávio quiso ser fiel expresión de su padre, Jair, quien en 2022 tampoco aceptó la victoria de Lula. Lo que sucedió después fue un intento de derrocamiento de Lula, el 8 de enero de 2023. La decisión de un integrante del Tribunal Supremo Federal (TSF), Cristiano Zanin, de extender por dos horas la jornada electoral causó confusión. Muchas mesas ya se habían cerrado y contabilizado, y se habían impreso los boletines de voto. Lula había pedido la ampliación del horario debido a las reiteradas denuncias de problemas de transporte en varias ciudades. Pero también lo hizo el Partido Liberal (PL), especialmente en los municipios más densamente poblados de San Pablo, Paraná y Santa Catarina, alegando que las lluvias intensas, las inundaciones, los deslizamientos de tierra y los bloqueos de vías dificultaban el desplazamiento de los votantes. El senador Rogério Marinho, coordinador de la campaña de Flávio, se olvidó de esa solicitud y dijo que "el nivel de intervención de algunos ministros del TSF es impresionante" creo las condiciones para un "golpe judicial". El presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), Kássio Nunes Marques, lo rechazó de plano. Luego, el mismo organismo calificó de falsa la denuncia de Bolsonaro sobre el impedimento a los fiscales del PL para hacer su tarea. La reticencia del bolsonarismo a aceptar el triunfo del líder del Partido de los Trabajadores (PT) abre las puertas de un nuevo ciclo de enfrentamiento que podría comenzar pronto en los tribunales y continuar en el espacio público.
"Dios fue muy generoso conmigo. Hay tanta gente más preparada que yo. ¿Por qué fui escogido?". Sucedió el milagro, y solo podía protagonizarlo Luiz Inacio Lula da Silva. Escrutado casi el 100% del padrón electoral, el presidente de Brasil obtuvo el 51,76% de los votos contra el 48,24% de Flávio Bolsonaro. Seis millones de sufragios de diferencia. El ultraderechista, fiel a su prosapia familiar, no reconoció el resultado. "Se cambiaron las reglas de juego. Prolongaron por dos horas la votación. Nunca voy a saber si en algún estado las urnas fueron abiertas. Las elecciones tuvieron que ser anuladas. Es imposible reconocerlas elecciones. Vamos a pedir la anulación", dijo, escuetamente. Flávio quiso ser fiel expresión de su padre, Jair, quien en 2022 tampoco aceptó la victoria de Lula. Lo que sucedió después fue un intento de derrocamiento de Lula, el 8 de enero de 2023. La decisión de un integrante del Tribunal Supremo Federal (TSF), Cristiano Zanin, de extender por dos horas la jornada electoral causó confusión. Muchas mesas ya se habían cerrado y contabilizado, y se habían impreso los boletines de voto. Lula había pedido la ampliación del horario debido a las reiteradas denuncias de problemas de transporte en varias ciudades. Pero también lo hizo el Partido Liberal (PL), especialmente en los municipios más densamente poblados de San Pablo, Paraná y Santa Catarina, alegando que las lluvias intensas, las inundaciones, los deslizamientos de tierra y los bloqueos de vías dificultaban el desplazamiento de los votantes. El senador Rogério Marinho, coordinador de la campaña de Flávio, se olvidó de esa solicitud y dijo que "el nivel de intervención de algunos ministros del TSF es impresionante" creo las condiciones para un "golpe judicial". El presidente del Tribunal Superior Electoral (TSE), Kássio Nunes Marques, lo rechazó de plano. Luego, el mismo organismo calificó de falsa la denuncia de Bolsonaro sobre el impedimento a los fiscales del PL para hacer su tarea. La reticencia del bolsonarismo a aceptar el triunfo del líder del Partido de los Trabajadores (PT) abre las puertas de un nuevo ciclo de enfrentamiento que podría comenzar pronto en los tribunales y continuar en el espacio público. Más información