El abordaje de la menopausia está cambiando. Más allá de buscar soluciones para paliar los sofocos, el insomnio o las alteraciones genitourinarias, las nuevas recomendaciones de la Sociedad Internacional de la Menopausia ponen el foco en la salud futura de la mujer y aconsejan evaluar el riesgo de pérdida ósea ya desde la perimenopausia y la menopausia temprana, para prevenir el riesgo de osteoporosis y de fracturas por fragilidad. Seguir leyendo....
El abordaje de la menopausia está cambiando. Más allá de buscar soluciones para paliar los sofocos, el insomnio o las alteraciones genitourinarias, las nuevas recomendaciones de la Sociedad Internacional de la Menopausia ponen el foco en la salud futura de la mujer y aconsejan evaluar el riesgo de pérdida ósea ya desde la perimenopausia y la menopausia temprana, para prevenir el riesgo de osteoporosis y de fracturas por fragilidad.
El motivo es que el 18,6% de las mujeres españolas de más de 50 años sufre osteoporosis, una enfermedad crónica y silenciosa, asociada al envejecimiento, que debilita los huesos y disminuye su densidad y su estructura, lo que aumenta el riesgo de sufrir fracturas ante golpes mínimos o caídas cotidianas. De hecho, se producen unas 300.000 fracturas por fragilidad al año, lo que tiene un coste sanitario de unos 4.000 millones de euros.
Pero la osteoporosis se puede prevenir, de ahí las nuevas recomendaciones de las guías clínicas internacionales, que han sido analizadas este jueves en unas jornadas organizadas por la Fundación Hispana de Osteoporosis y Enfermedades metabólicas óseas (FHOEMO) y la Sociedad Española de Investigación Ósea y del Metabolismo Mineral (SEIOMM), con motivo de los días mundiales de la menopausia (que se celebra este 18 de octubre) y la osteoporosis (el 20 de octubre).
Ambos colectivos han calculado que, si se siguieran a pies juntillas las nuevas indicaciones, el riesgo óseo de más de dos millones de mujeres en España que están ahora en la fase de la perimenopausia, es decir, en la etapa inicial del climaterio, dado que tienen entre 45 y 50 años, deberán ser evaluadas con herramientas como FRAX, un algoritmo informático diseñado para calcular la probabilidad que tiene una persona de sufrir una fractura ósea en los próximos 10 años y, en los casos que se detecte riesgo, evaluarlo con una densitometría.
Los estrógenos“Sabíamos desde hace años que los estrógenos influyen en el hueso. Lo novedoso es que las guías internacionales ahora nos piden evaluar el riesgo óseo ya en la perimenopausia, no cuando llega la fractura”, ha explicado el doctor Santiago Palacios, presidente de la Fundación Hispana de Osteoporosis y Enfermedades Metabólicas Óseas (FHOEMO).
El motivo es que, según la evidencia clínica, descenso de estrógenos durante la transición menopáusica puede acelerar la pérdida de masa ósea años antes de que se manifiesten las consecuencias clínicas, que normalmente suele ser una fractura, porque la osteoporosis no da síntomas evidentes. Por eso, según ha subrayado Guillermo Martínez Díaz-Guerra endocrinólogo, investigador y expresidente de la SEIOMM, "la prevención debe comenzar mucho antes, mediante la identificación de factores de riesgo, hábitos saludables y una evaluación clínica individualizada".
A este respecto, la guía de la Sociedad Europea de Endocrinología 2025 indica que la terapia hormonal en menopausia disminuye la pérdida ósea y reduce la posibilidad de fracturas, por lo que sugiere que en mujeres menores de 60 años puede administrarse para tener un efecto protector del hueso, siempre con una evaluación individualizada. Asimismo, la realización de ejercicio, sobre todo de fuerza, de forma periódica reduce el riesgo de pérdida tanto ósea como muscular.
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