Las autoridades de Francia han confirmado este jueves la muerte de un hombre a causa del virus shamonda, transmitido principalmente por mosquitos a ganado bovino, ovino y caprino, hasta ahora considerado no transmisible a humanos. El patógeno, detectado este verano en Europa, puede causar fiebre, diarrea y pérdidas de producción lechera en animales. Seguir leyendo....
Las autoridades de Francia han confirmado este jueves la muerte de un hombre a causa del virus shamonda, transmitido principalmente por mosquitos a ganado bovino, ovino y caprino, hasta ahora considerado no transmisible a humanos. El patógeno, detectado este verano en Europa, puede causar fiebre, diarrea y pérdidas de producción lechera en animales.
El caso detectado en Francia es de un paciente ingresado en un hospital de Lyon que "presentaba una inmunodepresión grave", según un comunicado conjunto publicado por los ministerios de Sanidad y Agricultura de Francia, que agrega que ya hay investigaciones clínicas, biológicas y epidemiológicas en marcha.
¿Qué es?Shamonda (SHAV) pertenece al género orthobunyavirus, transmitido principalmente por dípteros picadores del género 'culicoides'. Forma parte del denominado serogrupo Simbu, al que también pertenecen otros virus conocidos en sanidad animal como Schmallenberg o Akabane.
Fue detectado por primera vez en Nigeria a mediados de la década de los sesenta y, hasta 2026, se había notificado de forma esporádica en distintas regiones de África occidental, oriental y meridional, así como en Japón.
Sin embargo, el virus fue detectado este verano por primera vez en Europa Central, identificándose una variante denominada 'Shamonda-Europe'. El principal hospedador es el ganado bovino, aunque también parecen ser susceptibles de infectarse el ovino y el caprino, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), que agrega que en équidos se han detectado animales positivos con sintomatología nerviosa, si bien no se ha podido demostrar una relación causal con los signos clínicos observados.
Los síntomasCon un periodo de incubación de entre dos y cinco días, las infecciones agudas pueden provocar fiebre, diarrea y una reducción de la producción de leche de entre el 10 y el 20% durante siete a diez días, según los datos recogidos por el Ministerio.
La proporción de animales afectados puede ser muy elevada y llegar a alcanzar al conjunto de una explotación. En explotaciones afectadas de Suiza se han descrito episodios clínicos de aproximadamente 14 a 21 días de duración. Otro aspecto que llama la atención son las posibles consecuencias sobre la reproducción. La ficha del MAPA recoge que el virus puede atravesar la placenta e infectar al feto, ocasionando abortos o malformaciones fetales graves.
¿Cómo se transmite?El virus SHAV se suele transmitir entre animales mediante picaduras de mosquitos infectados ('Culicoides'), los mismos vectores implicados en la propagación de enfermedades como la lengua azul o la enfermedad hemorrágica epizoótica (EHE), pero aún se desconoce la especie específica de mosquito implicada en la transmisión en este caso. No existen evidencias de una transmisión directa significativa entre animales.
En Europa, los mosquitos picadores suelen ser más activos de primavera a otoño, con patrones estacionales que varían según la especie, la ubicación y las condiciones climáticas. Debido al descenso de las temperaturas, la actividad de la mayoría de las especies de mosquitos picadores está disminuyendo en Europa.
Actualmente, el virus no dispone de vacuna específica. Por ello, las medidas de prevención y control se centran principalmente en: vigilancia epidemiológica y diagnóstico de los casos sospechosos; control del vector ('Culicoides') mediante el uso de repelentes e insecticidas autorizados; refuerzo de las medidas de bioseguridad en las explotaciones; seguimiento veterinario y tratamiento sintomático de los animales afectados. Al no tratarse de una enfermedad de declaración obligatoria con medidas de erradicación como ocurre en otras patologías, los animales afectados no tienen que ser sacrificados por este motivo.
Sin riesgo para la poblaciónTras lo sucedido en Francia, los ministerios galos han recalcado que "no hay riesgo sanitario para la población" y han subrayado que "la infección por el virus shamonda en este paciente constituye la primera detección documentada y notificada del virus en el ser humano".
"En esta etapa de las investigaciones, la hipótesis es la de una transmisión vectorial en el caso, mediante la picadura de un mosquito del tipo 'Culicoides' en el este de Francia, territorio donde se notificó la circulación del virus en animales durante la primavera y el verano de 2026", han explicado.
Asimismo, han manifestado que las investigaciones han determinado que "las complicaciones cerebrales observadas en el paciente inmunodeprimido antes de su fallecimiento estarían, muy probablemente, relacionadas con la infección por el virus".
Solo a animalesEl Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC), por su lado, ha confirmado que el fallecido es el primer caso de transmisión a humanos y está en contacto con las autoridades francesas y socios europeos para investigar las posibles implicaciones para la salud pública de este primer caso de infección en humanos.
"Hasta el momento, el único caso se ha dado en un paciente que recibía tratamiento por una enfermedad grave que lo hacía más susceptible a la infección y a las complicaciones que la población general. El paciente falleció a principios de octubre. Se están llevando a cabo investigaciones para determinar si el virus causó o contribuyó a su muerte y cómo se produjo el contagio", relata el ECDC.
La infección en humanos se produce tras la primera detección del virus SHAV en animales de granja europeos en el verano de 2026. Se notificaron signos clínicos desde junio, y el virus se identificó a finales de julio. Desde entonces, se ha detectado en animales de granja en Austria, Bélgica, Francia, Alemania, Irlanda, Italia, Liechtenstein, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal, España y Suiza, así como en Jersey. El virus SHAV ya se había detectado anteriormente en animales de países fuera de Europa.