La Escuela de Capataces de Catarroja es pionera desde su fundación en 1956 y sus responsables defienden un sector que ofrece trabajo pero sufre por la rentabilidad
Nacho Roca
Catarroja
19/10/2026 Actualizado a las 00:43h.
Óscar Ballester tiene 18 años y es la sexta generación de agricultores de su familia. «A la semana de nacer yo ya estaba en el ... campo», cuenta este joven de El Perelló, que pasa los veranos subido al tractor, entre caballones y riegos. Claudia Osca, de Sueca, tiene 25 años y ningún agricultor cerca en su árbol familiar. Llegó a la tierra casi por casualidad, ayudando a un conocido en sus campos, y descubrió que aquello le interesaba «muchísimo». Dos caminos muy distintos que se cruzan en el mismo lugar, la Escuela de Capataces Agrícolas de Catarroja.