Varios líderes europeos arremeten contra la política migratoria del Gobierno de Pedro Sánchez
La UE discute su próximo presupuesto en una cumbre marcada por la energía y China
Los líderes de la Unión Europea celebran este viernes la segunda jornada de una cumbre marcada por dos ejes: el endurecimiento de la política migratoria, con duras críticas de varios socios a España, y la reafirmación del apoyo a Ucrania frente a la invasión rusa. La reunión comenzó sobre las 10:50 con la participación del presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, quien fue recibido entre aplausos en la sala. Paralelamente, los primeros ministros de República Checa, Austria y Dinamarca cargaron contra las decisiones migratorias del Ejecutivo de Pedro Sánchez y reclamaron medidas más restrictivas en el conjunto de la UE.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, afirmó que "no es momento de rebajar el apoyo a Ucrania" ni de "rebajar las sanciones a Rusia", a su llegada a la cumbre junto a Zelenski y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Costa añadió que "es momento de incrementar nuestro apoyo (a Ucrania) y de aumentar nuestra presión a Rusia, y esto es esencial para llevar a Moscú a aceptar un verdadero alto el fuego y a la mesa de negociaciones".
La jefa del Ejecutivo comunitario habló de la "cercanía" con Zelenski y del "intenso trabajo juntos" para lograr avances en la senda hacia la UE de Ucrania. Destacó en concreto la apertura de dos nuevos grupos de capítulos para las negociaciones y apuntó a que se espera abrir las conversaciones sobre los dos últimos clústers (grupos) restantes de aquí a final de año, "para comenzar los trabajos sobre las reformas necesarias para la adhesión". Zelenski, por su parte, agradeció el "enorme apoyo" que recibe de los mandatarios de la UE, del Consejo y de la Comisión, y afirmó que se trata de "verdaderos líderes" por haber "permanecido junto a Ucrania desde el inicio de esta guerra".
El mandatario ucraniano participa en esta cumbre en un momento especialmente delicado por la intensificación de las hostilidades entre Moscú y Kiev y por los llamamientos de varios líderes de la ultraderecha europeos, como la francesa Marine Le Pen o la alemana Alice Weidel, a reducir o incluso retirar el apoyo a Kiev. A esto se suman las nuevas críticas lanzadas por el presidente estadounidense, Donald Trump, hacia Zelenski, tras la tregua energética que Kiev acusa a Moscú de haberse saltado, y la incertidumbre sobre la continuidad de la asistencia estadounidense a Ucrania en materia de comunicaciones y transferencia de inteligencia.
Kallas admite que Europa no puede reemplazar los satélites estadounidensesLa alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, admitió este viernes que los Veintisiete no pueden reemplazar "a corto plazo" el servicio que los satélites estadounidenses Starlink prestan al Ejército ucraniano y llamó a poner en marcha cuanto antes los medios identificados por la Agencia Europea de Defensa para ayudar a Kiev. "Starlink es realmente necesario para Ucrania y, desafortunadamente, a corto plazo Europa no puede reemplazar esta capacidad. Por eso hoy también tenemos el debate sobre la preparación en materia de defensa. Es decir, contamos con la Agencia Europea de Defensa, que ha mapeado todas las capacidades críticas y los esfuerzos que nos faltan y que tenemos que cumplir", dijo a su llegada a la segunda jornada de la cumbre.
Kallas señaló que ahora hay que "implementar" esos medios y que "tenemos que hacerlo lo antes posible, porque nosotros mismos necesitamos esas capacidades". La jefa de la diplomacia europea subrayó que la situación en Ucrania es "grave", especialmente con vistas al invierno, y añadió que la UE no ve "ningún indicio por parte de Rusia de que quieran detener esta guerra o de que tengan interés en algún tipo de tregua o paz".
Críticas a la política migratoria de EspañaPor su parte, el primer ministro checo, Andrej Babis, cargó contra el modelo de acogida de varios países europeos, entre ellos España, acusando a algunos dirigentes de estar dispuestos a "sustituir a la población" para "mantenerse en el Gobierno", al tiempo que advirtió de que República Checa podría verse obligada a reforzar sus fronteras para impedir la llegada de migrantes procedentes de otros Estados de Europa occidental. "Vemos lo que está ocurriendo en España. Algunos políticos son capaces de sustituir a la población simplemente para mantenerse en sus cargos y seguir en el Gobierno. Eso no tiene nada que ver con nosotros", afirmó el dirigente, quien aseguró que su Ejecutivo prepara nuevas medidas para decidir quién puede residir y trabajar en el país.
El mandatario checo extendió sus críticas a Países Bajos, donde denunció que los migrantes tienen "más prioridad" que los ciudadanos neerlandeses para acceder a una vivienda, así como a Suecia, país en el que cuestionó la presencia de parlamentarios de origen somalí, y a Berlín, cuya alcaldesa acusó de mantener contactos con Hamas, unas situaciones que calificó como "el camino al infierno".
El canciller austríaco, Christian Stocker, también señaló a España y criticó la regularización de migrantes por enviar una "mala señal" en un momento en el que la UE trata de frenar la inmigración irregular, advirtiendo de que este tipo de decisiones tienen "consecuencias", al sugerir que la medida del Gobierno español podría haber contribuido a la crisis migratoria de Ceuta. Stocker celebró que Von der Leyen haya anunciado que preparará una propuesta para permitir que los Estados miembro puedan dejar de admitir a trámite solicitudes de asilo en situaciones excepcionales como la vivida en el enclave español, una iniciativa que calificó de "gran avance" y que considera necesaria para dotar a los gobiernos de nuevas herramientas frente a episodios de presión migratoria. "Los acontecimientos de Ceuta nos han demostrado que necesitamos nuevas posibilidades para reaccionar adecuadamente en determinadas situaciones excepcionales", defendió, al tiempo que destacó que el grupo de países europeos partidarios de endurecer la política migratoria, inicialmente minoritario, reúne ya a "la mayoría" de los jefes de Estado y de Gobierno de la UE.
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, aprovechó sus declaraciones a la prensa para apuntar de manera velada al Gobierno de Sánchez y cuestionar la política de regularización extraordinaria de migrantes, que pidió que sea examinada en detalle por Bruselas. La socialista danesa pidió a la Comisión Europea que investigue las consecuencias de que un país "actúe prácticamente en contra de lo que hacemos los demás" y, aunque no mencionó a España, preguntó si no choca con la política europea que "una persona que entra ilegalmente en un país pueda, de repente, obtener un permiso para permanecer allí".