Luiz Inácio Lula da Silva tuvo su última oportunidad de llegar en mejores condiciones al segundo turno frente al ultraderechista Flávio Bolsonaro en el debate televisivo que capturó la noche de millones de brasileños. El domingo se sabrá si el empeño del presidente tuvo éxito en las urnas. El virtual empate técnico obligó a los candidatos a encontrar las mejores razones para que los televidentes los votaran. Bolsonaro evitó esta vez las gestualidades peyorativas y hasta se permitió, entre mentiras y falsedades, probarse por momentos el traje de populista con sensibilidad social. Lo ocurrido en los estudios de TV Globo puso fin a una campaña electoral cargada de tensión e incertidumbre.
Luiz Inácio Lula da Silva tuvo su última oportunidad de llegar en mejores condiciones al segundo turno frente al ultraderechista Flávio Bolsonaro en el debate televisivo que capturó la noche de millones de brasileños. El domingo se sabrá si el empeño del presidente tuvo éxito en las urnas. El virtual empate técnico obligó a los candidatos a encontrar las mejores razones para que los televidentes los votaran. Bolsonaro evitó esta vez las gestualidades peyorativas y hasta se permitió, entre mentiras y falsedades, probarse por momentos el traje de populista con sensibilidad social. Lo ocurrido en los estudios de TV Globo puso fin a una campaña electoral cargada de tensión e incertidumbre.
Si bien por momentos se impuso un simulacro de respeto, Flávio llama a Lula "nueve dedos", en alusión a la falange perdida durante sus años de tornero mecánico, lo que permitió la indignación de su rival, al punto de forzar la disculpa del candidato del Partido Liberal (PL). De acuerdo con Ricardo Corrêa, Flavió habló más del futuro que Lula, "pero se equivoca al burlarse de la discapacidad del candidato del PT".
El mandatario, en tanto, tachó a Bolsonaro de "miliciano", en alusión a las relaciones que ha mantenido con personajes pertenecientes a los grupos para militares de Río de Janeiro que el ultra prometió declarar "organizaciones terroristas" en caso de imponerse en los comicios. "Todo su pasado es muy malo", insistió Lula, y volvió a recordar los vínculos de Bolsonaro con Daniel Vorcaro, el dueño del Banco Master, quien fue arrestado por protagonizar el más escandaloso fraude financiero de Brasil. "Miente", retrucó el senador, y trató de acorralar al líder del Partido de los Trabajadores (PT) con una supuesta botella de whisky valorada 90.000 euros que el mismo Vorcaro le habría regalado al candidato del PT. "Mentiroso", respondió el mandatario. Debió ser la palabra más repetida a lo largo de las discusiones.
Como en el debate anterior, Lula sacó a luz la coincidencia ideológica de los Bolsonaro con el argentino Javier Milei, pero a la vez, le enrostró las consecuencias económicas del modelo anarco capitalista. La inseguridad estuvo presente a lo largo de los intercambios porque es un tema altamente sensible para la sociedad. "El Gobierno actual dice que no hay que arrestar al ladrón de celulares porque solo roba (para comprar) una cerveza", arremetió el hijo de Jair Bolsonaro, pero Lula nunca defendió había hecho tal afirmación. En sus consideraciones finales, Lula se disculpa con los espectadores, los invitó a investigar en Google sobre los gastos corporativos de los dos Gobiernos y las respectivas biografías de los contendientes. Insistió en su origen humilde, su condición de trabajador y sindicalista y la posterior trayectoria política como credencial para su reelección. Por el contrario, Bolsonaro, remarcó, "no conoce Brasil" y "nunca trabajó".
Primeras reaccionesSegún el diario paulista Folha, grupos de votantes indecisos o dispuestos a cambiar su voto que participan en una encuesta cualitativa durante el debate consideraron que Bolsonaro fue un poco superficial, pero salió mejor parado, aunque por momentos no pareció creíble. Lula recibió una buena valoración cuando respondió a la mención del candidato del PL sobre sus nueve dedos.
Para Vera Magalhães, columnista de O Globo, el candidato del PL mejoró la puntería en las consideraciones finales, cuando se presentó como el ejecutor de un porvenir venturoso para Brasil, encomendado a la vez a Jesucristo. "Logró sacar cierta ventaja en un bloque lamentable, en el que ambos candidatos repitieron los peores momentos del primer debate". Ese momento que derivó en riña pasará a la historia de las campañas electorales como un capítulo lamentable. "Un segmento horrible. Van a aumentar los votos en blanco y nulos. ¡Qué falta de respeto hacia los votantes! ", sostuvo otro columnista de O Globo, Pablo Ortellado
Lula puso a Bolsonaro a la defensiva al preguntarle por qué defendió al policía que mató a la niña Ana Clara, de 5 años, años atrás. Al contestar, el senador se enredó y llamó a la madre por el nombre de la niña. Sentada junto a la primera dama Janja y al vicepresidente Geraldo Alckmin, ella, Cristiane Gomes da Silva, reaccionó en voz alta llamando al ultra "mentiroso". Durante el receso del debate, alzó más fuerte la voz. Bolsonaro, dijo "no tiene ninguna empatía. Es un monstruo. Tanto como el asesino".
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En la noche del viernes resultaba difícil a los analistas declarar ganador a uno de los candidatos. "El debate en Globo no fue el evento decisivo ni determinante para el resultado de las urnas", estimó William Waack, columnista de Estado. A pocas horas del segundo turno se conoció una nueva encuesta de la consultora Datafolha: el 49 % de los entrevistados se ha mostrado confiado en el futuro del país, contra un 48 % que teme lo que pueda suceder. Los primeros parecen ser los bolsonaristas, pero quizá el domingo se devela otra respuesta.
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