Los investigadores han descubierto que los sábados y domingos no solo comemos más, sino que también cambiamos lo que ponemos en el plato, especialmente a medida que avanza el día
El fin de semana cambia nuestra dieta sin que siempre lo notemos. No es solo que se coma más: algunos alimentos pierden sitio y otros aparecen con mayor frecuencia, sobre todo al avanzar el día. Contar calorías no basta para describir estas diferencias.
Lo ha observado un estudio de Rohan Singh y Marcel Salathé, investigadores de la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), publicado el 1 de octubre en la revista Communications Health. Analizaron los registros de 962 adultos suizos del proyecto Food & You (2018-2023), que anotaron lo que comían en una aplicación durante un máximo de 28 días. Sus registros fueron revisados por especialistas.
Más aperitivos conforme se hace tardeAl comparar los días laborables con sábados y domingos, los investigadores encontraron un aumento del consumo de alimentos de carácter ocasional. En el estudio se agrupan bajo una misma categoría dulces, aperitivos salados y alcohol, cuyo consumo creció unos 6 gramos en el desayuno, 13 en la comida, 14 en la cena y 16 en las ingestas nocturnas, por ocasión registrada.

Son diferencias medias estimadas, no cantidades aplicables a cada participante. El cambio se acentuaba conforme avanzaba el día. Los modelos también detectaron durante el fin de semana una mayor ingesta energética, de grasas, hidratos de carbono y alcohol, acompañada de una menor cantidad de fibra.
La comida es donde más se nota la pérdida de variedadLa comparación revela otro cambio. A la hora de comer, el consumo de frutas y verduras cayó unos 19 gramos respecto a los días laborables; el de cereales, patatas y legumbres, unos 14 gramos. Son diferencias del conjunto de registros, no de todos los participantes.
El desayuno siguió una pauta distinta: durante los fines de semana aumentaron tanto los alimentos del grupo de cereales, patatas y legumbres, en unos 22 gramos, como las frutas y verduras, en unos 4 gramos. Así, el deterioro no fue idéntico en todas las comidas.
La reducción de fibra resulta especialmente significativa desde el punto de vista nutricional. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda a los adultos consumir al menos 25 gramos diarios de fibra procedente de los alimentos y 400 gramos de frutas y verduras. La recomendación ayuda a entender por qué importa lo que desaparece del menú.
Comer más veces no siempre significa comer peorEl trabajo también examinó cómo se reparte la energía diaria. Las personas que concentraban una mayor proporción en el desayuno tendían a presentar un índice de masa corporal más bajo; cuando esa proporción era mayor en la comida, la asociación se invertía. La asociación se mantuvo tras ajustar por calorías, pero no demuestra que cambiar de horario adelgace.

Tampoco encontraron una regla universal sobre el número de veces que conviene comer. En general, una mayor frecuencia se relacionó con una dieta más variada y con menos comidas omitidas, aunque también con un mayor consumo de azúcar. Entre los participantes con obesidad, comer más veces se asoció a una peor calidad alimentaria en menores de 35 años, mientras que la relación fue positiva entre los mayores de 50.
La glucosa también depende de lo que se comió antesLos sensores de glucosa permitieron estudiar qué ocurría después de las ingestas. Una mayor cantidad de hidratos de carbono se relacionó con subidas más pronunciadas, mientras que las proteínas y las grasas se asociaron con respuestas menores. También influyeron los niveles previos de glucosa: una comida no se procesa aisladamente de la anterior.
Los autores advierten de que se trata de un estudio observacional realizado con una población suiza relativamente sana, por lo que no permite establecer relaciones de causa y efecto ni trasladar automáticamente sus resultados a toda la población. Para quien quiera revisar sus hábitos, la pregunta útil no es únicamente cuántas calorías añade el fin de semana, sino si las comidas siguen incluyendo fruta, verdura y alimentos ricos en fibra cuando cambian los horarios y los planes.