El 22 de octubre de 2001, ‘Operación Triunfo’ emitió su primer programa: en La 1 y con la escuadra de Rosa (que ganó), David Bisbal, Chenoa, Manu Tenorio, Nuria Fergó... Sus creadores fueron Joan Ramon Mainat, Josep Maria Mainat y Toni Cruz, y Tinet Rubira se encargó de dirigir las galas. Han pasado 25 años y Rubira, su actual director ejecutivo, vislumbra la 14ª temporada (para 2027-28, en Prime Video) de un programa que en su día revolucionó la televisión y la escena musical en España.
El 22 de octubre de 2001, ‘Operación Triunfo’ emitió su primer programa: en La 1 y con la escuadra de Rosa (que ganó), David Bisbal, Chenoa, Manu Tenorio, Nuria Fergó... Sus creadores fueron Joan Ramon Mainat, Josep Maria Mainat y Toni Cruz, y Tinet Rubira se encargó de dirigir las galas. Han pasado 25 años y Rubira, su actual director ejecutivo, vislumbra la 14ª temporada (para 2027-28, en Prime Video) de un programa que en su día revolucionó la televisión y la escena musical en España.
P. Cuando irrumpió ‘OT’, los cantantes comerciales de la época vieron ahí una amenaza, porque el programa invitaba a pensar que cualquier podía hacerlo.
R. Antes de los 2000, cuando tú querías ser artista, necesitabas un productor que te descubriera. ‘OT’ te situaba cada lunes en un espectáculo del nivel técnico que tendría un veterano: escenario, luces, audio... ¿Qué ocurrió después? Que todos los ayuntamientos querían artistas de ‘OT’ porque los reclamaba la gente. Pero cualquier producto nuevo que entra en un mercado genera tensiones. Con el tiempo, esto se ha ido relativizando. Algunos de los veteranos más beligerantes daban un poco de grima: ¿quién reparte el carnet de artista? Ahora ya te da igual si un artista ha salido de un ‘reality show’ o no. ¿Tiene talento o no?
P. ‘OT’ quitó mística al artista: su proceso de construcción estaba a la vista.
R. Es que nosotros somos un programa de telerrealidad. Los concursantes están encerrados y tú ves el proceso de mejora. Somos un programa blanco. No nos interesa el conflicto. Lo que buscamos es que el público detecte un talento en esos artistas y se enamore de ellos. Lo que ha hecho que ‘OT’ dure 25 años es que no es una estafa: de ahí salen carreras, algunas de ellas mundiales. David Bisbal, Manu Carrasco, Bustamante, Pablo López, Aitana, Amaia... Hay un 80% de concursantes que han pasado por ‘OT’, y han pasado 208 en total, que viven de la música.
P. El programa pone a presión a concursantes muy jóvenes y el salto del anonimato a la fama, y luego la vuelta a la oscuridad si las cosas no han ido bien, puede pasar factura.
R. Nosotros, desde que tenemos tres años e iniciamos el ciclo escolar, somos examinados. Pero si te quieres dedicar a algo artístico, debe haber la validación del público, y eso tú ya no lo controlas. Nosotros les damos apoyo psicológico, les hacemos bajar los humos. Pero, al final, el artista en su camerino está solo y puede tomar decisiones erróneas. Si tiene 18 o 19 años, tiene tiempo de modificarlas. Hay mucho mito sobre manos negras. Nosotros, lo primero que hacemos es darles el contrato y disponen de tres semanas para que consulten a un abogado.
P. Habla del público como el juez más determinante: ¿más duro que el propio jurado?
R. Siempre lo es. Y el error más grande que puede hacer un concursante es hacer cosas para gustarle. Es al revés: tú debes tener tu propia personalidad, y que el público se enamore de cómo eres, cómo cantas y enfocas tu vida.
P. La música comercial, más allá del impacto del reguetón en los últimos años, ¿está más abierta ahora que en 2001?
R. El reguetón a mí no me sirve, porque este es un concurso de intérpretes y, con el ‘autotune’, ¿dónde está el reto? No tiene sentido pasarse una semana practicando como cantante si vas a utilizar ‘autotune’. De todas formas, hay que distinguir entre lo que tú haces en un concurso de televisión y lo que harás en tu carrera. Tu esencia genuina te la tienes que buscar tú. Nos decía mucha gente: “si viniera Sabina, no pasaría el casting”. Efectivamente, porque no se trata de eso. Si el reto de esta semana es que te ponen una coreografía y tú no te sabes mover...
P. ¿No ve eso cómo un error del sistema?
R. Es que nosotros no buscamos, sino que encontramos. En una mañana se presentan 2.000 personas y hacemos el casting con ellas. Guitarricadelafuente se presentó a uno y no lo pasó. Pero yo, a él, cantando y bailando no lo veo. A lo mejor, su propuesta entonces no era para estar en ‘OT’. Ruth Lorenzo se presentó, y Leire Martínez, y Joan Dausà. A lo mejor nosotros tampoco tuvimos el día y no lo supimos ver, pero quizá es que no era ese su camino.
P. Usted empezó en la televisión haciendo ‘Plàstic’, en 1989, con David Bagés y Marisol Galdón, en TVE Cataluña y luego para toda España. ¿Ya no habrá nunca más espacios de actualidad musical en televisión?
R. En la televisión lineal es difícil, porque la audiencia está muy atomizada. Hay tantos gustos, que hacer un programa musical que guste a mucha gente es casi imposible. Si te gusta el reguetón, querrás eso, y si eres muy popero, el reguetón a lo mejor te revienta. Ya nos cuesta hacer la selección musical de OT, que la hacen cinco personas de distintas edades y sensibilidades. Pero yo creo que lo que mató a la música en televisión fue el abuso del ‘playback’. Creo en el valor de la música en directo, y lo vemos ahora, porque los artistas que funcionan son los que funcionan en el ‘live’.
P. ¿Cómo ve a TVE en Eurovisión? ¿Por qué no acierta con las canciones?
R. No se le puede negar a TVE que en estos últimos años no haya invertido en buscar la fórmula. Pero yo ya te digo que, como artista, si tuviera un mínimo de carrera, no iría, porque con la exposición al ‘hate’, tienes más a perder que a ganar. Si eres un desconocido y lo utilizas para darte a conocer, pues bueno, pero los eurofans, de tanto que te quieren, te matan. Luego, hay 40 países que van con toda la ilusión, y hay gente que vende mejor el pescado, o que cae más simpática, y la geopolítica también funciona. La gente a veces vota por simpatía, no por la calidad musical.
P. Cuando oye una canción, ¿separa su gusto personal del potencial comercial que le ve?
R. Son dos cosas separadas, sí. Tengo mis listas de Spotify. Fui muy, muy fan de The Smiths. Ahora me interesa mucho la música con un componente folclórico o tradicional. Y la ópera. Pero durante años he escuchado básicamente la música que escuchaban mis tres hijos: de pequeños, me decían que La Oreja de Van Gogh era música para ir en coche. Vale, pues eso: Barcelona-Almería escuchándolos a todo trapo.
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