Arantxa del Sol y Finito de Córdoba acaban de cumplir 25 años de casados y, para celebrar sus bodas de plata, la presentadora y modelo ha compartido en sus redes sociales una emotiva carta de amor dedicada al torero cordobés. Una declaración en la que repasa todas esas cosas, desde las más románticas hasta las más divertidas, que siguen enamorándola de su marido después de más de dos décadas de matrimonio.
Arantxa del Sol y Finito de Córdoba acaban de cumplir 25 años de casados y, para celebrar sus bodas de plata, la presentadora y modelo ha compartido en sus redes sociales una emotiva carta de amor dedicada al torero cordobés. Una declaración en la que repasa todas esas cosas, desde las más románticas hasta las más divertidas, que siguen enamorándola de su marido después de más de dos décadas de matrimonio.
“25 años juntos, en lo bueno y en lo malo. Hoy, nuestras bodas de plata”, comienza el mensaje que Arantxa del Sol ha publicado en su perfil de Instagram, acompañado de varias fotografías de su enlace matrimonial, celebrado el 20 de octubre de 2001 en Córdoba. Una fecha que ha querido recordar con una declaración en la que la presentadora abre las puertas de su intimidad y descubre algunas de las facetas menos conocidas del diestro.
Y es que, lejos de las grandes demostraciones de romanticismo, son los gestos más sencillos de Finito de Córdoba los que siguen conquistando a su mujer. Como los masajes que le da en los pies cuando regresan de algún evento y ella se quita los tacones. Una costumbre que, según recuerda, ya tenía el torero el mismo día de su boda y que ha mantenido durante estos 25 años.
Las pequeñas manías de Finito de Córdoba que enamoran a Arantxa del SolLa carta también deja espacio para el humor. Arantxa del Sol enumera algunas de las manías y costumbres más particulares de su marido, desde los gestos que hace frente al espejo cuando se afeita, “esos morritos”, o se arregla el pelo hasta su obsesión por mantener los zapatos perfectamente emparejados.
También recuerda la felicidad con la que el torero disfruta de algo tan sencillo como un bocadillo de tortilla francesa. Son escenas domésticas que dibujan el retrato de un Finito de Córdoba muy diferente al que el público está acostumbrado a ver en los ruedos.
La presentadora reconoce, además, que la convivencia tiene sus momentos de desesperación, aunque siempre encuentra motivos para reírse junto a él. “Siempre digo que tengo tres niños y el de 55 me puede desquiciar, pero también me mata de risa”, confiesa con cariño, en referencia al diestro y a los dos hijos del matrimonio, Lucía y Juan Rodrigo.
El lado más familiar y desconocido del torero cordobésEntre los recuerdos más emotivos de su publicación, Arantxa del Sol destaca la relación de Finito de Córdoba con sus hijos y la forma en que los contempla con amor y orgullo.
También se detiene en uno de los rituales que el torero mantiene antes de cada corrida. La presentadora recuerda cómo prepara su capilla, coloca las estampas religiosas siguiendo siempre el mismo orden y besa las fotografías familiares antes de salir a la plaza.
Son momentos especialmente intensos para ella, que reconoce los nervios que siente durante las horas previas a una actuación de su marido. Sin embargo, admira la serenidad con la que él afronta esas situaciones, recibiendo con cariño a quienes se acercan a saludarlo y encontrando siempre espacio para una broma.
Esa capacidad para transformar la tensión en un ambiente distendido es otra de las cualidades que la presentadora destaca en su declaración.

Arantxa del Sol y Finito de Córdoba, en una imagen de archivo / CÓRDOBA
Las sorpresas, las caricias y un apodo que nació con su primera hijaLa carta continúa con otros detalles de la vida en pareja que han resistido al paso del tiempo. Arantxa del Sol recuerda las miradas de admiración de su marido cuando se maquilla, las caricias que recibe cada vez que pasa a su lado y la timidez que todavía muestra el torero cuando ella lo invita a bailar.
También rememora las sorpresas que Finito le prepara cuando regresa de viaje. En ocasiones, le anuncia por teléfono que no podrá llegar a casa y, poco después, aparece llamando a la puerta. Una pequeña travesura que sigue ilusionándola tanto como durante sus primeros años de noviazgo.
Entre las anécdotas más personales aparece también el origen del cariñoso apodo con el que el torero se dirige a ella. Finito sigue llamándola “mami” desde el día en que Arantxa le anunció que estaba embarazada de su primera hija, Lucía, con un “Buenos días, papi”.
La presentadora recuerda igualmente las noches en las que se queda dormida entre los brazos de su marido mientras ven una película y cómo él le acomoda la almohada. Incluso admite que algunas veces finge estar dormida para que vuelva a hacerlo.

Arantxa del Sol y Finito de Córdoba, junto a su hija Lucía / INSTAGRAM
“25 años después volvería a decirte sí, quiero”La parte final de la carta está dedicada a esos sentimientos que, según explica Arantxa del Sol, no solo permanecen intactos, sino que se han intensificado con el paso de los años.
La presentadora reconoce que todavía siente un nudo en el estómago cuando alguno de los dos tiene que marcharse de viaje. Una sensación que, lejos de desaparecer con el tiempo, asegura experimentar ahora con mayor intensidad.
Y encuentra incluso en el sonido de una cucharilla al remover el café una de las expresiones más sencillas de lo que significa compartir una vida con otra persona. Un ruido cotidiano que para ella representa la tranquilidad y la familiaridad del hogar que han construido juntos.
La publicación termina con una nueva declaración de amor y una reafirmación de aquella decisión que tomaron hace un cuarto de siglo: “25 años después volvería a decirte: Sí, quiero. Felices bodas de plata, papi. Te quiero”.

El emotivo beso entre Finito de Córdoba y Arantxa del Sol en 'Supervivientes'. / TELECINCO
Una historia de amor que comenzó antes de su boda en CórdobaLa historia de Arantxa del Sol y Finito de Córdoba se remonta a 1993, cuando ambos coincidieron en un partido benéfico de fútbol entre artistas y toreros celebrado en Vallecas. Sin embargo, no fue hasta 1999 cuando sus caminos volvieron a cruzarse en el programa televisivo Furor y comenzó su relación sentimental.
Dos años después, el 20 de octubre de 2001, se dieron el sí, quiero en la iglesia de Santa Marina de Córdoba, en una ceremonia que reunió a numerosos invitados y que combinó las raíces cordobesas del torero con los orígenes asturianos de la presentadora.
De aquel enlace han pasado ya 25 años y han nacido sus dos hijos, Lucía y Juan Rodrigo.