Desde la Pandemia, podría decirse que la economía europea vive entre crisis y crisis. La primera llegó con la invasión rusa de Ucrania, que disparó los precios del petróleo y el gas y llevó la inflación a superar el 10% en varias de las mayores economías del Viejo Continente. La crisis del Mar Rojo por los ataques de los rebeldes hutíes y la ofensiva arancelaria desatada por el presidente de EEUU, Donald Trump, llegaron más tarde, pero supusieron un test de estrés para la resiliencia europea.
Desde la Pandemia, podría decirse que la economía europea vive entre crisis y crisis. La primera llegó con la invasión rusa de Ucrania, que disparó los precios del petróleo y el gas y llevó la inflación a superar el 10% en varias de las mayores economías del Viejo Continente. La crisis del Mar Rojo por los ataques de los rebeldes hutíes y la ofensiva arancelaria desatada por el presidente de EEUU, Donald Trump, llegaron más tarde, pero supusieron un test de estrés para la resiliencia europea.
La última entrega de las tensiones geopolíticas que azotan a Europa es la guerra entre EEUU, Israel e Irán. Las previsiones económicas sobre como aguantaría el shock el Viejo Continente no eran precisamente halagüeñas, pero siete meses después, los datos muestran que la economía europea, gracias a la dependencia cada vez menor de combustibles fósiles, ha encajado el golpe con relativa entereza.
Crecimiento moderado"A pesar del fuerte aumento de los precios de la energía a principios de 2026, la economía de la zona euro ha demostrado resiliencia", destaca la publicación, publicada en el blog del Banco Central Europeo (BCE) y firmada por Óscar Arce, Gerrit Koester y Beatrice Pierluigi, recordando que, desde 2022, el PIB de la zona euro ha seguido una trayectoria ascendente moderada, a pesar de las sucesivas crisis.
Las cifras muestran que el PIB real de la eurozona en el segundo trimestre de 2026 se situó un 0,6% por encima del nivel alcanzado en el cuarto trimestre de 2025, mientras que, respecto del trimestre anterior, la economía del euro (excluida Irlanda) ha tenido un mejor desempeño del previsto, con una tasa de crecimiento estable de alrededor del 0,3% en cada uno de los últimos cuatro trimestres.
Dependencia de combustibles fósilesLa resiliencia económica de la Eurozona se debe principalmente a que cada vez es menos dependiente de los combustibles fósiles. “Europa se ha vuelto estructuralmente menos vulnerable a las fluctuaciones de los precios de las materias primas energéticas fósiles”, gracias a la mejora en la eficiencia energética de los hogares y el progresivo abandono del petróleo y el gas en las últimas décadas.
El organismo presidido por Christine Lagarde apunta, además, que la actividad económica se ha desplazado gradualmente hacia sectores con menor consumo energético, especialmente los servicios, lo que permite que la economía de la zona del euro dependa del petróleo solo la mitad que a principios de la década de 1990, reduciendo así el impacto de las crisis de suministro de petróleo en el crecimiento, el consumo y la inversión en la zona euro, lo que ha fortalecido la resiliencia de la economía.
Las ayudas fiscales tensionan el margenSin embargo, el sector público ha jugado también un papel capital a la hora de sostener la economía europea para resistir estas crisis. Las proyecciones de expansión de la política fiscal, emprendida por los Gobiernos para intervenir directamente los sectores más afectados de la economía, prevén un alza de 0,5 porcentuales, duplicando las cifras de apoyo fiscal esperadas inicialmente.
Con todo, los autores del estudio advierten de que el escudo fiscal es, en su mayoría, una medida temporal, con medidas coyunturales destinadas a paliar shocks aislados. Un elevado número de países europeos cuentan con un margen fiscal ajustado, por lo que consideran que, a la hora de afrontar futuras crisis, los países podrían no tener la capacidad de responder en la misma medida.
España es un buen ejemploEl caso de España es, a ojos del BCE, un ejemplo de buenas prácticas en transición energética. "En España, por ejemplo, donde la generación de electricidad renovable es particularmente alta, el porcentaje de horas en las que las centrales de gas fijan los precios de la electricidad ha caído de alrededor del 80% en 2020 a poco más del 20% en 2026, considerando los primeros nueve meses de cada año", apuntan para explicar el menor impacto de la crisis en los países con mayor participación de energías renovables y nucleares en el primer semestre de 2026.
Sin embargo, Europa sigue apostando por que el resto de países potencien la transición verde, además de la integración de los mercados eléctricos de la UE, incluyendo “más interconexiones transfronterizas e inversión en redes”. Los economistas creen que ambos avances serían beneficiosos, al permitir que la electricidad renovable más barata pudiera llegar donde se necesita.
Suscríbete para seguir leyendo