El Trastorno Obsesivo Compulsivo, popularmente conocido por sus siglas TOC, es una enfermedad mental que afecta a entre el 2% y el 3% de la población. En España, se calcula que entre uno y dos millones de personas padecen este trastorno.Seguir leyendo....
El Trastorno Obsesivo Compulsivo, popularmente conocido por sus siglas TOC, es una enfermedad mental que afecta a entre el 2% y el 3% de la población. En España, se calcula que entre uno y dos millones de personas padecen este trastorno.
Aunque a menudo se tiende a restarle importancia y a confundirlo con simples manías personales, el TOC es en realidad un trastorno mental caracterizado por la presencia de obsesiones y compulsiones. Quienes lo padecen experimentan pensamientos, imágenes mentales o impulsos involuntarios y recurrentes que les generan un importante malestar emocional y ansiedad.
Un círculo del que no es fácil salirLa psicóloga Lara Ferreiro, una 'influencer' que divulga contenido sobre salud mental, dedica una de sus publicaciones en Instagram a explicar este trastorno. En el vídeo, Ferreiro explica el proceso mental que sufre una persona con TOC en una de las obsesiones más frecuentes de la enfermedad: el TOC de comprobación. Este tipo de trastorno siembra en la persona afectada dudas constantes que le llevan a revisar repetidamente determinadas cosas. Por ejemplo, si las puertas de casa se han quedado completamente cerradas o si los fogones están apagados.
La psicología explica que estas comprobaciones suelen aparecer por miedo a haber cometido un error o a que algo malo ocurra. De esta forma, aunque comprobar parece una solución a corto plazo, en realidad mantiene el problema, pues cada vez que verifican con tal de reducir la ansiedad, la mente lo relaciona con que es necesario comprobarlo todo para poder estar tranquilo.
Es por ello que las dudas aparecen cada vez con más frecuencia, lo que provoca que muchas personas se sienten atrapadas dentro de un círculo del que no saben cómo salir.
La duda vuelve una y otra vezEn cuanto al proceso mental, Ferreiro aclara que "cuando por ejemplo salen de casa y han apagado los fogones o han comprobado que ya las puertas se han cerrado, se activa el giro cingulado, que es la zona de pensar que les van a entrar en casa y que van a robar. Entonces tienen que volver a comprobarlo, a veces vuelven a abrir la puerta de casa para ver que está bien cerrada o que los fogones los han apagado, y muchas veces entran en un círculo vicioso del cual no pueden salir".
Esto quiere decir que el giro cingulado anterior actúa como una alarma de humo hipersensible. Así, por mucho que los ojos ven la puerta cerrada y los fogones apagados, esta zona sigue enviando una señal de que algo está mal, provocando mayores niveles de ansiedad. Por tanto, es el resultado directo de una alteración en la comunicación química y eléctrica del cerebro.
Al regresar a comprobar, la persona siente un alivio momentáneo de la ansiedad. Sin embargo, este acto de comprobar refuerza el error cerebral, enviándole el mensaje de que la amenaza era real, lo que cronifica este círculo vicioso, en que la duda vuelve una y otra vez.
Sensación de certezaPor el contrario, en una persona sin TOC, el cerebro actúa de forma diferente ante la misma situación, permitiendo que la duda quede completamente satisfecha. Es decir, "cuando sale de casa, se activa la certeza motora para ejecutar el movimiento, y dejas la tarea concluida", explica Ferreiro.
Se trata de un proceso que, a diferencia de quienes sufren TOC, se completa de forma eficaz, realizando lo que se conoce como el bucle de retroalimentación. La sensación certeza es lo que permite al cerebro pasar al siguiente pensamiento y no volver a pensar en esa posible puerta abierta o ese posible fogón encendido.