La vida de Mette-Marit de Noruega ha dado un vuelco en apenas unos meses. A sus 53 años, la esposa de Haakon VIII afronta una de las etapas más complicadas de su vida, marcada por los problemas de salud, la muerte de su suegro, el rey Harald V, y las nuevas responsabilidades que acompañan a su título de reina. Sin embargo, en medio de esta vorágine, ha encontrado una manera de desconectar del mundo exterior y recuperar cierta tranquilidad. Y no tiene nada que ver con los lujos de palacio.Seguir leyendo....
La vida de Mette-Marit de Noruega ha dado un vuelco en apenas unos meses. A sus 53 años, la esposa de Haakon VIII afronta una de las etapas más complicadas de su vida, marcada por los problemas de salud, la muerte de su suegro, el rey Harald V, y las nuevas responsabilidades que acompañan a su título de reina. Sin embargo, en medio de esta vorágine, ha encontrado una manera de desconectar del mundo exterior y recuperar cierta tranquilidad. Y no tiene nada que ver con los lujos de palacio.
La casa real noruega ha compartido una imagen de Mette-Marit sentada frente a un gran telar de madera, vestida de manera informal y sonriente. Una fotografía que ha devuelto a la monarca al escaparate público cuando apenas ha transcurrido una semana desde que se anunciara su retirada temporal de los compromisos institucionales. Eso sí, no se trata de una nueva aparición presencial, sino de una publicación relacionada con una de sus grandes pasiones: el arte de tejer.
La imagen acompaña el anuncio de la reapertura de la exposición 'Hilos en el tiempo', instalada en las Caballerizas de la Reina Sonia, que había permanecido cerrada durante el periodo de luto oficial por el fallecimiento de Harald V, el pasado 28 de agosto.
El refugio que pocos conocíanLejos de ser una simple afición con la que entretenerse en sus ratos libres, tejer se ha convertido para Mette-Marit en una especie de terapia personal. "Cuando me siento frente al telar, todo se calma. El tiempo transcurre más despacio y es imposible tener prisa. Tejer lleva tiempo, pero el telar también devuelve algo: tiempo y espacio. Un refugio", explicó la reina en unas declaraciones recuperadas con motivo de la exposición.
Su historia de amor con esta disciplina artesanal comenzó alrededor de 2020, cuando decidió apuntarse a unas clases de tejido junto a una amiga. La pandemia interrumpió sus planes, pero no sus ganas de aprender. Tanto que acabó instalando su propio telar en Skaugum, la residencia familiar de los reyes de Noruega.
En una entrevista concedida en 2024 a la publicación especializada 'Husflid', contó que había convertido una habitación de invitados en su pequeño taller, con armarios llenos de materiales. Un rincón doméstico alejado del protocolo donde poder experimentar con hilos, colores y texturas.

El rey Haakon VIII y la reina Mette-Marit saludan desde el palacio real de Oslo, Noruega / ODD ANDERSEN / AFP
Una pasión también en palacioLa afición de Mette-Marit no se ha quedado entre las paredes de su residencia. En abril de 2024 reunió a más de 260 personas en las caballerizas reales para celebrar un encuentro de tejedores. Según explicó entonces, organizar aquella cita había sido su único deseo con motivo de su 50 cumpleaños.
Esta reaparición virtual llega en un momento especialmente sensible para la reina. El pasado 17 de junio se sometió a un trasplante de pulmón después de años conviviendo con una fibrosis pulmonar crónica, enfermedad que le fue diagnosticada en 2018 y que había condicionado progresivamente su actividad pública.
La operación abrió un largo proceso de recuperación que exige controles médicos y especial atención a posibles infecciones o episodios de rechazo. De hecho, el pasado 2 de octubre tuvo que cancelar su asistencia a la solemne apertura del Parlamento noruego debido a una infección respiratoria.
Ante esta situación, la casa real confirmó el 7 de octubre que Mette-Marit no retomará su agenda oficial hasta el verano de 2027.
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