El plató de 'Y ahora Sonsoles' vivió un tenso momento con el problema de salud de Tamara Gorro. La colaboradora sufrió un desmayo en el programa de Antena 3 el pasado 8 de octubre en directo, cuando fue entrevistada y un percance médico - que no captaron las cámaras - desencadenó en su posterior traslado hospitalario. La filtración ahora de este suceso ha hecho estallar a la influencer. Seguir leyendo....
El plató de 'Y ahora Sonsoles' vivió un tenso momento con el problema de salud de Tamara Gorro. La colaboradora sufrió un desmayo en el programa de Antena 3 el pasado 8 de octubre en directo, cuando fue entrevistada y un percance médico - que no captaron las cámaras - desencadenó en su posterior traslado hospitalario. La filtración ahora de este suceso ha hecho estallar a la influencer.
A primera hora de la mañana, Tamara se dirigió a sus seguidores a través de un vídeo publicado en sus historias de Instagram y dejó claro su estado de ánimo desde el primer segundo: "Son las 8 menos 10 de la mañana y voy a hacer este story por la puñalada que acabo de recibir. Pero no lo voy a hacer enfadada, no; lo hago decepcionada, lo hago con un poco de, de ansiedad".
En su intervención, la influencer confirmó que la información publicada era real, aunque remarcó su derecho a no hacerlo público: "Mirad, esto que veis en la portada es cierto: yo no tengo por qué contarlo". Asimismo, dirigió sus palabras hacia el medio y hacia la persona que filtró lo sucedido: "Cosa que agradezco a la revista 'Diez Minutos' y a la persona, traidora, que haya sido capaz de filtrar esa información".
El punto de mayor dolor para la colaboradora es la repercusión que este titular tiene en su entorno más cercano y protegido: "Mis hijos no lo sabían. Les dije que tenía que grabar otro programa. A lo mejor mi hija, que es más mayor, llega al colegio y alguna niña se lo cuenta y me dice que porque le he mentido. Mi yaya tampoco lo sabía".
Gorro defendió con firmeza la privacidad de su estado de salud y criticó la falta de empatía: "Y la salud es mía, y solamente pedí una cosa: respetar mi recuperación. Qué cutre, qué rastrero. No todo vale. Me parece indignante que se llegue hasta este límite".
A pesar del malestar, Tamara quiso dejar claro que no se mantendrá al margen ni guardará silencio: "Pero mirad, yo no soy de las que se quedan calladas". De hecho, avanzó que ya ha tomado cartas en el asunto en privado y no descarta la vía legal: "Yo, antes de decir algo público o vía judicial, si es que se puede—porque por supuesto lo voy a hacer—me gusta decirlo a nivel privado. Y así se lo he hecho saber a la revista, a través de una persona. Les he dado las gracias por no respetarme, por faltarme al respeto y por pasar la línea roja,".
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La influencer concluyó preguntándose qué interés tiene difundir un episodio médico como el suyo: "¿A quién narices le puede importar que a mí me haya pasado lo que me haya pasado?", sentenciando que defenderá a los suyos por encima de todo: "A mí me pueden faltar al respeto, que tampoco lo permitiría. Pero hay personas a las que yo protejo y hay quienes se creen con el derecho de poder tomárselo a la ligera, y que se enteren y sufran. Y eso no se puede permitir".
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