La calle de Santa Cruz es otro de esos lugares de la ciudad en los que confluye mucha historia del Burgos de antaño y que se convierte en espacios llenos de magia
14/10/2026 a las 07:44h.
El nombre de la calle Santa Cruz rinde homenaje a una antigua devoción que tuvo allí su propio espacio sagrado: una pequeña ermita erigida en honor a este misterio que en Burgos siempre estuvo ligado a la fiesta, pues la ciudad honraba a la Santa Cruz el 14 de septiembre con la celebración de sus Ferias Mayores, antes de que el festejo se trasladara a San Pedro y San Pablo.
Como todo el distrito Sur, la de Santa Cruz ha sido históricamente una vía humilde, pero marcada por su condición de punto de encuentro entre diversas culturas y escenario del tránsito de personas en misión, ya fuera comercial o religiosa.
Rendir tributo a la cruz conectaba de forma natural con la cotidianidad de los residentes, habituados a ver este símbolo en humilladeros, cruceros o coronando campanarios, tanto en el entorno burgalés como en sus localidades de procedencia.
Del patíbulo romano a la redención cristianaCuriosamente, lo que para los romanos constituía un cruel instrumento de ejecución reservado a los condenados a muerte cambió de significado tras la crucifixión de Jesús, transformándose en el emblema por excelencia de la redención cristiana. Con todo, hubo que esperar hasta el siglo XIX para que esta vía de Burgos recibiera de manera oficial su denominación actual.
Hoy en día, la calle Santa Cruz arranca en la calle Burgense, cruza en su recorrido las calles Progreso y Santa Clara, y culmina al desembocar en el bulevar del Ferrocarril.