Una nueva investigación concluye que es urgente estudiar la cuenca subglacial Wilkes de la Antártida Oriental, que contiene suficiente hielo para elevar el nivel medio global del mar en aproximadamente 3 a 4 metros. Los científicos creen que existen importantes lagunas en las observaciones, haciendo imposible predecir con seguridad con qué rapidez podría ocurrir el cambio o qué umbrales climáticos podrían desencadenar un retroceso a gran escala.Seguir leyendo....
Una nueva investigación concluye que es urgente estudiar la cuenca subglacial Wilkes de la Antártida Oriental, que contiene suficiente hielo para elevar el nivel medio global del mar en aproximadamente 3 a 4 metros. Los científicos creen que existen importantes lagunas en las observaciones, haciendo imposible predecir con seguridad con qué rapidez podría ocurrir el cambio o qué umbrales climáticos podrían desencadenar un retroceso a gran escala.
Una gigantesca cuenca de hielo enterrada bajo la Antártida Oriental podría convertirse en uno de los grandes factores de riesgo para el nivel del mar. Una revisión científica advierte que la región contiene suficiente hielo para elevar entre 3 y 4 metros el promedio global del océano, pero que la falta de observaciones impide saber cuándo, o con qué rapidez, podría comenzar un retroceso de gran escala.
¿Una pérdida de hielo cada vez más rápida?Bajo la inmensa capa de hielo de la Antártida Oriental se encuentra una de las regiones más desconocidas del continente blanco. Una nueva revisión publicada en la revista Nature Reviews Earth & Environment sostiene que estudiar esta región debe convertirse en una prioridad internacional.
El trabajo, encabezado por Matt King, de la Universidad de Tasmania, reúne investigaciones de geología, oceanografía, climatología, observaciones satelitales y modelos de comportamiento de las capas de hielo. Su conclusión central es inquietante: existen importantes vacíos de información que impiden determinar con suficiente confianza cómo responderá la cuenca al calentamiento global.
La amenaza no reside solamente en la cantidad de hielo almacenado. La particular configuración geológica de la cuenca podría hacer que determinados cambios desencadenen un retroceso dinámico e inestable. En determinadas condiciones, la línea de apoyo del hielo, o sea el límite donde la plataforma deja de descansar sobre el fondo y comienza a flotar, podría desplazarse hacia el interior, favoreciendo una pérdida de hielo cada vez más rápida.
Vacíos de informaciónLos modelos analizados por los investigadores proyectan que, una vez superados determinados puntos de anclaje del lecho rocoso, el retroceso podría alcanzar velocidades de alrededor de un kilómetro por año. Sin embargo, los científicos subrayan que estas proyecciones tienen una enorme incertidumbre temporal. El proceso podría comprometer cambios que se prolonguen durante miles de años, incluso si el desencadenante inicial se produce durante este siglo.
El problema es que buena parte de la región continúa siendo prácticamente desconocida. Según una nota de prensa, ningún barco ha llegado a menos de 150 kilómetros del frente de uno de los glaciares fundamentales del sector, el glaciar Cook. Tampoco existen mapas directos del fondo marino obtenidos en el lugar en zonas clave, mientras que los datos sobre las condiciones del océano capaces de impulsar el derretimiento son muy limitados.
Esta ausencia de observaciones resulta especialmente preocupante porque el pasado ofrece señales de advertencia. Los registros geológicos y sedimentarios indican que la cuenca de Wilkes experimentó importantes episodios de retroceso durante períodos cálidos anteriores.

Nieve esculpida por el viento en la capa de hielo de la Antártida. / Crédito: Andy Hung AAD.
Una gran incógnitaEsas evidencias demuestran que el sistema puede cambiar de manera sustancial bajo determinadas condiciones climáticas, aunque todavía no permiten establecer con precisión qué temperatura o combinación de factores desencadenaría un nuevo episodio de retirada.
Las observaciones modernas tampoco permiten despejar completamente la incógnita. Los investigadores han detectado retrocesos de varias décadas en la línea de apoyo del hielo, además del adelgazamiento y colapso de algunas plataformas que actúan como barreras en los márgenes de la cuenca. Sin embargo, hasta ahora no se ha observado una señal clara de descenso de la superficie del hielo más hacia el interior.
Referencia
Dynamic instability of the Wilkes Subglacial Basin Ice Sheet, East Antarctica. Matt A. King et al. Nature Reviews Earth & Environment (2026). DOI:https://doi.org/10.1038/s43017-026-00827-6
Los autores reclaman un programa internacional y plurianual que permita cartografiar el fondo marino, mejorar las mediciones del océano y del hielo y desarrollar modelos más precisos. La revisión fue elaborada por investigadores de 14 países, una dimensión que refleja la magnitud del desafío.
La importancia trasciende las fronteras de la Antártida. Un cambio profundo en Wilkes afectaría las proyecciones de aumento del nivel del mar para las próximas generaciones y podría tener consecuencias para ciudades costeras, infraestructura, ecosistemas y comunidades de todo el mundo. Además, el agua de deshielo podría alterar la circulación oceánica y otros procesos del sistema climático.
Fuente: Levante - EMV