Entrevista con Álvaro Narváez, veterinario y fundador de After Life Vets, en el que explica como su actividad prioriza el bienestar animal
SUR
Málaga
31/07/2026 Actualizado a las 17:45h.
La medicina veterinaria ha evolucionado: hoy no solo busca curar, sino garantizar un final sin miedo ni dolor. Entrevistamos a Álvaro Narváez, veterinario y fundador de After Life Vets, quien lidera en Málaga un servicio de eutanasia a domicilio que prioriza la intimidad familiar y el bienestar emocional frente a la frialdad de las clínicas convencionales.
¿Por qué cree que cada vez más familias prefieren despedirse de su mascota en casa?
Para muchos, un perro o un gato no es «solo un animal», sino un miembro más de la familia; un compañero que ha compartido años de rutinas, alegrías y silencios. Por eso, cuando llega el inevitable momento de la despedida, enfrentarse a una sala de espera llena de ruidos, luces fluorescentes y la mirada de extraños puede resultar traumático.
Tras años de experiencia clínica, observé que el último recuerdo de una vida de lealtad no debía ser el estrés de un viaje en coche o la frialdad de una mesa de acero. Así nació After Life Vets, una propuesta que devuelve el adiós al lugar donde pertenece: el calor del hogar.
¿Qué cambia para el animal y la familia cuando la despedida ocurre en casa?
La eutanasia a domicilio es mucho más que un procedimiento clínico trasladado de lugar. Lo que más necesitan las familias en esos momentos es tiempo, silencio y alguien que valide su dolor. En nuestra visión, el veterinario no solo interviene médicamente, sino que actúa como un guía emocional.
Mientras que en la clínica el reloj manda, en casa el tiempo se detiene. El animal permanece en su zona de confort, rodeado de sus olores y, lo más importante, de las caricias de quienes más lo han querido. Esta ausencia de estrés ambiental permite que la sedación sea mucho más suave, transformando el proceso en un tránsito natural y sereno.
¿Hay algún caso que quiera compartir con los lectores a modo de ejemplo y experiencia de su trabajo?
Para entender el impacto de este servicio, basta con mirar las historias que atendemos cada semana en Málaga. Recientemente, acompañamos a una familia en Riogordo. Para ellos, no fuimos solo el equipo médico que alivió el sufrimiento de su perro, sino el soporte que les permitió transformar un momento de terror en un recuerdo de paz. Así nos lo transmitieron:
«No tengo palabras para agradecer a After Life Vets la ayuda y apoyo recibidos para darle a Copy la mejor despedida posible. Con ello hemos logrado, en casa, la paz necesaria para sobrellevar su pérdida. Gracias especialmente a Álvaro y Elena por tanto cariño y apoyo antes, durante y después de su pérdida. Mi corazón está lleno de huellas».
¿Cómo ayudan a las familias a saber cuándo es el momento adecuado?
Uno de los mayores obstáculos para las familias es saber «cuándo es el momento». La culpa suele paralizar la decisión, llevando a veces a los animales a situaciones de agonía innecesaria. En After Life Vets ayudamos en este proceso previo mediante herramientas como el cuestionario de calidad de vida, que permite evaluar de forma objetiva si el animal todavía disfruta de su día a día.
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¿Qué papel juega el acompañamiento emocional en su trabajo?
No se trata solo de un acto médico; es un acompañamiento terapéutico. Validar el duelo es fundamental. A veces, la sociedad minimiza la pérdida de una mascota, pero nosotros entendemos que el vacío es real y profundo. Por ello, nuestro servicio incluye recursos y apoyo psicológico especializado para gestionar la pérdida, entendiendo que el duelo comienza mucho antes del fallecimiento.
¿Cuál es el objetivo que persigue su proyecto?
Nos desplazamos por toda la provincia y la Costa del Sol con una única hoja de ruta: devolverle a la profesión veterinaria su cara más humana y compasiva. Mi objetivo es que ninguna familia malagueña tenga que despedirse de su mejor amigo en un entorno que no sea el de su propia intimidad.