No es la Amaia Montero de los años 90, ni la de los 2000. Obvio. Probablemente, sería hasta injusto esperarla. A pesar de todo el trabajo vocal que ha debido hacer preparando esta gira de vuelta a La Oreja de Van Gogh, no es que luzca (sobre todo consistentemente) mucho su voz (desafina, sí, aunque es verdad que otras veces deja destellos de lo que fue). Y, seamos claros, es un poco raro ver a generaciones ya talluditas cantándole al primer amor, al primer beso o al autobús perdido. Dicho esto, la pregunta es ¿y qué? Al menos, es lo que habrán pensado las 9.000 personas que han llenado este viernes (el sábado repiten) el primer concierto en Zaragoza de este sonado regreso de Amaia Montero a La Oreja de Van Gogh.
No es la Amaia Monterode los años 90, ni la de los 2000. Obvio. Probablemente, sería hasta injusto esperarla. A pesar de todo el trabajo vocal que ha debido hacer preparando esta gira de vuelta a La Oreja de Van Gogh, no es que luzca (sobre todo consistentemente) mucho su voz (desafina, sí, aunque es verdad que otras veces deja destellos de lo que fue). Y, seamos claros, es un poco raro ver a generaciones ya talluditas cantándole al primer amor, al primer beso o al autobús perdido. Dicho esto, la pregunta es ¿y qué? Al menos, es lo que habrán pensado las 9.000 personas que han llenado este viernes (el sábado repiten) el primer concierto en Zaragoza de este sonado regreso de Amaia Montero a La Oreja de Van Gogh.
Y es que nadie puede negar que la actuación ha sido un rotundo éxito para todos sus seguidores que, al margen de la polémica entre vocalistas, han cantado y bailado como hace varias décadas en un viaje directo a la nostalgia en el que, conscientes de lo que son, los músicos donostiarras han transitado por los grandes temas que les han colocado en el podio de la música en español. Si han empezado con '20 de enero', 'Deseos de cosas imposibles', 'El último vals', 'Nadie como tú' y 'Dicen que dicen han proseguido' (con Amaia Montero ya moviéndose después de unas primeras canciones estática) con 'La chica del gorro azul', 'Dulce locura', 'Todos estamos bailando', 'Mariposa'... y otras que no pueden faltar en un repertorio nostálgico como 'Cuéntame al oído', 'La reina del pop', 'La playa', 'Rosas' y un tramo final (en los bises) culminado con 'Muñeca de trapo' y 'Puedes contar conmigo'.
Canciones que han hecho disfrutar a un público maduro, que ha dejado dudas sobre la idoneidad vocal actual de Amaia Montero que, también es cierto, ha pasado casi de largo porque en la mayoría de las canciones ha sido la gente la que ha cantado incluso por encima de la vocalista que sí que ha parecido estar cómoda sobre el escenario... con la ayuda de un 'telepromter', eso sí. Cosa menor para un público volcado a La Oreja de Van Gogh que este sábado volverá a llenar el pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza. Ciudad que fue, por cierto, Amaia Montero recordó el lugar donde la banda dio su primer concierto en un recinto grande. Fue en Interpeñas en 1998.
Noticias relacionadas
Y que a nadie le quepa duda de que el público volverá a salir con una sonrisa enorme de las actuaciones. Es por otro lado, la grandeza de una banda que ha sabido resistir al paso de los años con un estilo definido al que no se le puede negar que ha entrado en millones de casas. A partir de ahí, todo es opinable y cuestionable, incluso quién era mejor vocalista, ¿o no?
Suscríbete para seguir leyendo