'La belleza del asfalto', que sale a la venta el 7 de octubre, es la nueva novela del periodista Luis Urios
03/10/2026 a las 00:44h.
Se puede encontrar el sentido de la vida mientras se separa el plástico de la mierda? Juan José Cotilla tiene 53 años, es operario en una planta de reciclaje y lleva una vida regida por el conformismo y la mediocridad. Su única ilusión consiste en desparramarse en el sofá cada día después del trabajo. Sin embargo, la irrupción de una extraña invitación lo conduce al 'Gabinete de los Misterios', un club clandestino en las sombras de la ciudad donde un grupo de desconocidos al límite comparte historias traumáticas y dilemas morales. La obra disecciona las ataduras del trabajo, la fragilidad humana y la posibilidad de hallar la redención en el lugar menos pensado.
Extracto 1
«Juan José Cotilla no solía estresarse demasiado. Era libre de la farragosa ambición profesional y tampoco le interesaba lo más mínimo imponerse sobre el resto. No porque estuviera más evolucionado que los demás o tuviese la mente más abierta, sino más bien porque sus cualidades físicas y mentales nunca habían sobresalido lo suficiente como para pensar siquiera en ser ambicioso. En pocas palabras, no llegaba al mínimo indispensable para ser un flipado. Feo, bobalicón y falto de talento como era, se había librado de ser un gilipollas. Bendita mediocridad».
Extracto 2
«Pese a tener un trabajo mediocre, un piso mediocre de alquiler, una cuenta bancaria mediocre, una inteligencia mediocre y un físico mediocre, había una fuerza que le arrastraba (al igual que arrastra a todo el mundo) a seguir alimentando su mediocridad».
Extracto 3
«Reconocer algo tan descomunal como el hecho de que tu modo de vida es erróneo, cuando has estado décadas perpetrándolo..., tiene que ser devastador. Y considerando que uno lo asumiera, ¿qué se supone que debería hacer en consecuencia? ¿Dimitir en el trabajo? ¿Abandonar a la familia? ¿Mudarse al campo y plantar un huerto de tomates? A las personas se les muestra el camino a seguir desde la niñez. No comas más dulces. No te salgas de la línea al pintar. No contradigas a tus padres. No te portes mal. No chilles. No molestes. No, no, no, no, no y no. La vida es un largo camino de noes que las personas interiorizan poco a poco hasta pensar que en realidad son decisiones propias, fundadas en lo que realmente desean. Se enseñan los pasos a seguir para no desviarse de la senda, pero no cuáles son los pasos si te sales. Para eso no hay un manual, es como ir a ciegas en un puente sin barandillas. Y nadie quiere ir a ciegas en un puente sin barandillas. La mayoría prefiere cruzarlo metido en un coche con aire acondicionado y asientos blanditos. Aunque se coman un atasco de narices».

Extracto 4
«Manuel Serrano era un tipo de lo más excéntrico. Su gesto, de aire bobalicón, estaba marcado por rasgos toscos: mandíbula cuadrada, nariz de patata, barba de tres días y unos pequeños ojillos que contrastaban con el considerable volumen del resto de la cara. El cabello brillaba por su ausencia en la coronilla de Manuel, pero en los laterales del cráneo todavía crecía con fuerza, obligándole a afeitarse con la misma frecuencia con que se rasuraba la barba para no parecer, tal y como él decía, «un fraile de mierda». El resto de su cuerpo armonizaba con aquellos rasgos de gran volumen. Era bastante alto y de constitución fornida, aunque los años habían provocado que transitara de la condición musculosa a la condición oronda. Una barriga esférica descansaba sobre sus piernas finas, concediéndole cierto aire de pollo de corral. Sus brazos, eso sí, se mantenían tan robustos como lo fueron en su época culmen. Manuel era consciente de eso, así que se ocupaba de vestir siempre camisetas ajustadas de manga corta, de manera que el brazo quedara siempre apretujado por la tela y al aire, pero pasando por alto que también al aire quedaba la parte inferior de su panza».
Extracto 5
«Él prefería limitarse al papel de mero subordinado, de rueda dentada simple dentro del vasto engranaje. Pero aquel desmán de su jefe le hizo sentir que seguía llevando un grillete en el tobillo, y que daban igual los años y la experiencia, que siempre arrastraría la cadena consigo. Juan José nunca había tenido grandes expectativas laborales, pero había algo que sí esperó desde bien joven de su trabajo: pensaba que tanto sudor y tiempo dedicados a ello le acabarían concediendo un relativo estatus».

Extracto 6
«Observó primero a la mujer. Tendría unos sesenta y tantos años, el gesto serio y el pelo recogido a la perfección en un sólido moño. Llevaba un largo vestido color verde botella con un bordado floral en tonos dorados. Sobre él, le cubría los brazos un chal de seda con transparencias. Era corpulenta, más que Juan José, y de gesto sereno. Su complexión endomorfa le transmitió cierta autoridad y, por encima del resto de características, Juan José se quedó deslumbrado por la elegancia de aquella mujer. Todo en ella, desde su gesto impávido hasta su pose recta y su cuidada vestimenta, parecía estar medido al milímetro».
Extracto 7
«Este mundo siempre nos ha impuesto la idea de que las personas se dividen en dos grupos: los buenos y los malos. Yo soy de la opinión de que bellísimas personas pueden cometer actos muy viles en momentos determinados, de la misma forma que personas horribles pueden hacer también cosas buenas. No me gusta ese concepto, 'mala persona'. Ni tampoco su contrario, 'buena persona'. Son reduccionismos para la profunda complejidad del alma humana».
Extracto 8
«Siempre se presupone que debemos sentirnos mal cuando una desgracia ha acontecido, pero no debemos olvidar que nuestros deberes morales no son más que una construcción social, como casi todo en esta vida. Puede que esa desgracia nos haya salvado a nosotros personalmente, nos haya liberado [...]. En esos casos, obligarse a uno mismo a sentirse mal puede resultar sencillamente imposible, puesto que el impacto del suceso ha sido positivo para nosotros, y lo personal siempre pesa más que lo ajeno».
Extracto 9
«Juan José apartó la vista de Margarita. Se fijó en el polvo que flotaba dentro del rayo de luz que atravesaba la ventana. Deseó ser polvo indolente y no hacer nada más que flotar en el espacio.
Extracto 10
—No veo las noticias porque me paso todo el puñetero día trabajando. Y llego a casa y aquí estás, repantigado en el sofá —replicó Marisa.
—¡Cuido de tu padre!
—¡Tendrá valor! Pero si no le has cambiado el pañal en la vida.
Juan José Cotilla se hacía cada vez más pequeñito. El rotundo Jesús se levantó de la mesa dando un golpe.
—Si te parece tendré que limpiarle yo el culo, ¿no te jode? Es tu padre. Si no quieres meterlo en una residencia, apáñate tú con él, te lo he dicho mil veces».
Extracto 11
«Somos ciudadanos de tercera, no me lo puedes negar. Es cierto que el mundo ha cambiado bastante, y en muchos casos para bien, pero las personas sin dinero seguimos estando en un lugar muy diferente a las que sí lo tienen. En todos los sentidos. Somos ratas, Juan José, ratas.
Extracto 12
«Pasó por delante de un descampado que conservaba sobre la tierra las cicatrices de un edificio derruido. No quedaban más que marcas en el suelo. Marcas y una puerta de aluminio que se alzaba en medio de la nada, sin un solo desperfecto, como si se hubieran olvidado de ella. ¿Cómo era posible que aquella puerta permaneciera en pie cuando todo a su alrededor había sido demolido? Juan José se detuvo un momento frente a la puerta y se imaginó a sí mismo abriéndola de par en par y accediendo a través de ella a un universo secreto y mágico en el que todas sus preocupaciones dejaban de existir. Solo por si acaso, rodeó la puerta y se cercioró de que tras ella tan solo estuviera el yermo descampado».
Extracto 13
«Mientras saboreaba el insípido pan de molde refrigerado, se preguntó por primera vez aquel día si todo aquello —el hecho de sacrificar su existencia para mantener una vida que, al fin y al cabo, no tenía nada de extraordinario— valía realmente la pena. No es algo en lo que se suela pensar a partir de cierta edad, cuando las personas ya están completamente institucionalizadas. ¿Tirarlo todo por la borda después de haberte pasado treinta años trabajando como un burro? La mayoría de gente sentiría el fracaso en sus carnes, pensaría que ha malgastado su juventud y madurez».
Extracto 14
«Todas las decisiones que libremente había tomado le habían llevado hasta donde estaba, y ninguna de ellas —insignificantes en apariencia pero enormemente determinantes en realidad— le había satisfecho. Había deseado que su vida se salpicara de luces brillantes, y solo acudir al Gabinete de los Misterios le había otorgado ese deseo. Conforme las semanas habían ido transcurriendo y las historias de aquellos extraños individuos habían ido calando en su interior, él había deseado experimentar más nuevas sensaciones que le ayudaran a dejar atrás su inapetente vida anterior».
| # | Наименование новости | Тональность | Информативность | Дата публикации |
|---|---|---|---|---|
| 1 | Luis Urios: «Vivir obsesionados con el éxito es una condena» | 0 | 11.82 | 03-10-2026 |
| 2 | «Hay un paralelismo entre pedalear en solitario y ser escritor» | 0 | 10.41 | 30-06-2026 |
| 3 | Rosa Montero escribe «una versión punki del patito feo» | 0 | 8.57 | 27-09-2026 |
| 4 | «Nos aterra discrepar en la dictadura de la corrección política» | 0 | 7.16 | 14-09-2026 |
| 5 | Alejandro Palomas encuentra su 'Casa' | 0 | 7.66 | 03-10-2026 |
| 6 | Eduardo Ruiz Sosa: «No podemos volver a nuestro lugar de origen porque ya no somos los mismos» | 0 | 7.35 | 07-08-2026 |
| 7 | El antídoto contra el fin del mundo se llama Maruja Torres | 0 | 7.51 | 01-10-2026 |
| 8 | La felicidad es cosa de pobres | 0 | 10 | 17-09-2026 |
| 9 | Enrique Andrés Ruiz y el amigo de Lorca | 0 | 7.12 | 14-08-2026 |
| 10 | Julia Navarro: "Me preocupan las niñas que no pueden estudiar por ser niñas, no las arrugas de mi cuello" | 0 | 5.29 | 29-09-2026 |