El Concurs de Castells de Tarragona es una actuación castellera única y singular, considerada el espectáculo casteller más grande del mundo. Se celebra el primer fin de semana de octubre de los años pares en la Tarraco Arena Plaça (TAP). Alrededor de 12.000 castellers, integrados en hasta 42 colles de toda Catalunya, participarán en alguna de las tres jornadas en las que se divide el certamen. El punto culminante llegará este domingo, 4 de octubre, con la jornada decisiva, en la que se prevén los castells más grandes del repertorio y se resolverá la final’ castellera.Seguir leyendo....
El Concurs, organizado por el Ayuntamiento de Tarragona, es la única diada de la temporada castellera con un formato explícitamente competitivo: se rige por una normativa y un sistema de puntuación, cuenta con un jurado y establece una clasificación final, con premios económicos incluidos. Por ello, las colles llegan dispuestas a llevar sus mejores castells y, a menudo, a ir un paso más allá de lo que han logrado a lo largo de su historia.

El Concurs de Tarragona fue ideado por Pau Casals en 1932, en un momento de expansión y efervescencia del mundo casteller. A pesar de algunos precedentes celebrados en Barcelona, el certamen tarraconense pronto se consolidó en el calendario, con una periodicidad bienal y la participación de colles históricas de Valls, el Vendrell y Tarragona. Desde entonces, y con las interrupciones de la Guerra Civil y de la pandemia de la covid-19, el certamen se ha celebrado siempre en la antigua plaza de toros, posteriormente modificada y rebautizada como Tarraco Arena.

Con los años, el Concurs se ha ido adaptando a la evolución del mundo casteller. Lo que comenzó como una jornada de competición se ha convertido así en un gran acontecimiento de tres días, con decenas de colles y miles de castellers y de público.

Desde entonces se celebra cada dos años, y a partir de 1980 quedó como el principal concurso casteller de Catalunya

El certamen ha acompañado la evolución técnica de los castells, incorporando construcciones de 9 y 10 pisos y de gama extra
Más allá de la ubicación en la TAP, el aspecto que más interesa a las colles, especialmente a las más competitivas, es el orden de actuación, es decir, el momento en que les tocará hacer los castells. La normativa del Concurs, con diferencias importantes respecto a una diada convencional, establece cinco rondas en total, aunque no es obligatorio agotarlas, y solo contarán los tres mejores castells de cada colla.
Los intentos de 9 pisos o más se harán en solitario, mientras que los de 8 o menos se harán en ronda conjunta.
Elaborada por la organización y basada en los criterios consolidados en concursos anteriores, la tabla de puntuaciones recoge 47 estructuras diferentes que pueden verse en cualquiera de las tres jornadas del certamen. Los castells se organizan en siete grupos según su tipología y se clasifican también por el número de castellers en cada piso: 2, 3, 4, 5, 7, 9 y el pilar (1). Además, muchas de estas estructuras presentan variantes que también tienen una puntuación específica, como los castells amb l'agulla (es decir, con un pilar en el interior) o los aixecats per sota.

La tabla de puntuaciones es la clave de la competición. Una vez ordenadas, a las diferentes estructuras castelleres se les asigna un valor numérico y, por tanto, se considera que son más o menos difíciles que las demás. Por eso, durante las semanas previas al Concurs, las calculadoras echan humo, haciendo y deshaciendo combinaciones e intentando averiguar cuál puede ser la ganadora.
TABLA DE PUNTUACIONES
Las colles disponen de cinco rondas para ‘jugar’ con sus mejores castells, y depende de ellas haber sido suficientemente ágiles a la hora de preparar y ensayar las cartas ganadoras. La estrategia de los puntos, combinada con el orden de actuación, lo es todo para algunas agrupaciones: algunas optan por ir a por todas desde el primer momento, mientras que otras prefieren guardarse un as en la manga para lanzarlo en la última ronda, cuando los rivales ya no tengan tiempo de reaccionar y poder tener así la última palabra.
Por norma general, el nombre de un castell indica primero el número de castellers por piso, después su altura y, finalmente, si incorpora alguna variante. Por ejemplo, un 2 de 7 tiene dos personas por piso y siete pisos, mientras que un 4 de 10 amb folre i manilles tiene cuatro personas por piso, diez pisos y un folre y unas manilles adicionales.

La nomenclatura de los castells también determina la abreviatura con la que pueden escribirse. Así, el 3 de 7 se escribe 3de7, el 5 de 9 amb folre es 5de9f y el pilar de 8 amb folre i manilles se representa como Pde8fm. Las variantes se identifican con letras añadidas al final de la abreviatura: a indica amb l'agulla, s significa aixecat per sota, sf corresponde a sense folre y sm, a sense manilles.
Por partes, la gran cantidad de castellers que se sitúan en la base del castell forman la pinya, mientras que los que se suben por encima conforman el tronc. En la parte más alta de la estructura está la canalla castellera, formada por la enxaneta, el acotxador y los dosos, que constituyen el pom de dalt.