El genocidio israelí en Palestina tiene efectos materiales sobre la vida, las estructuras sociales y la realidad demográfica de los palestinos. Las secuelas son evidentes: las ciudades reducidas a escombros, la destrucción total de las infraestructuras y la transformación radical de la vida obligan a no apartar la mirada de una población al límite de sus capacidades. En un contexto de violencia permanente, ¿cómo continúa la vida?, ¿cómo siguen adelante las familias?, ¿cómo se mantienen en pie los hogares? ONU Mujeres tiene algunas respuestas y en todas están presentes las mujeres.En un análisis publicado por la entidad, los expertos analizan el aumento sostenido del número de mujeres que se han convertido en responsables de sus hogares y las consecuencias que esa responsabilidad sobrevenida tiene en sus vidas. A día de hoy, uno de cada cuatro hogares gazatíes está encabezado por una mujer, prácticamente el doble de los registrados antes de octubre de 2023. Son aproximadamente 86.290 hogares en Gaza, el 23% del total, según las estimaciones del organismo. Ellas se han quedado solas en la tarea de sostener la vida. En muchos casos, porque sus maridos han sido asesinados, detenidos o arrancados de sus hogares. Otros tantos desaparecieron en medio de la ofensiva israelí. Algunas mujeres siguen adelante cuidando de sus compañeros, gravemente heridos, discapacitados o dependientes. ONU Mujeres alerta de una realidad: el aumento de los hogares encabezados por mujeres conlleva una serie de riesgos estudiados y constatados. Las gazatíes afrontan una serie de vulnerabilidades específicas que se interrelacionan, en materia económica, habitacional y de seguridad. El 68% de los hogares feminizados hablan de necesidades de vivienda no cubiertas, frente al 55% de los encabezados por hombres. También se reportan mayores niveles de destrucción de viviendas, un 74% frente a un 67%. Los desplazamientos también son más numerosos en los hogares encabezados por mujeres: han sufrido una media de ocho episodios de desplazamiento desde octubre de 2023, frente a siete en los hogares encabezados por hombres.El 75% de los hogares encabezados por mujeres señala el dinero en efectivo como una necesidad prioritaria y el 67% afirma no tener sus necesidades económicas cubiertas, más de diez puntos porcentuales por encima de sus compañeros varones. Y casi la mitad de los hogares encabezados por mujeres (48%) declara tener necesidades insatisfechas, tanto habitacionales como económicas, frente al 32% de ellos. El acceso a ayudas también es más precario en los hogares feminizados. El 18,3% de ellos apunta que no recibió ninguna ayuda, un porcentaje que cae al 8,7% en relación a los hogares encabezados por hombres. Los hogares con mujeres a la cabeza expresan mayores preocupaciones por cuestiones relacionadas con la seguridad, una inquietud presente en el 19% de los hogares de este tipo. Existe, tal y como constatan los autores del informe, una "mayor preocupación por la protección manifestada entre los hogares encabezados por mujeres que carecen de apoyo masculino o en los que las mujeres se enfrentan al desplazamiento, la recogida de ayuda, la inseguridad en el alojamiento, la generación de ingresos y las responsabilidades de supervivencia con un apoyo limitado". Estas preocupaciones, prosiguen, tienen que interpretarse en el contexto de un "colapso total del entorno de seguridad y de los riesgos de acoso a los que las mujeres pueden enfrentarse durante sus esfuerzos por recoger ayuda y acceder a servicios", lo que con frecuencia les obliga a "moverse por espacios públicos y sistemas de servicios en condiciones de profunda inseguridad". Y pese a ello, los riesgos para la salud tienden a pasar más desapercibidos cuando se trata de mujeres, especialmente allí donde "priorizan las necesidades de sus hijos u otros miembros de la familia antes que los suyos propios". Esa responsabilidad adquirida respecto a los demás miembros del hogar se expresa también en las tareas domésticas clave: el 82% de las mujeres declara tener mayores responsabilidades en la toma de decisiones, el 76% afirma gestionar la economía del hogar, el 72% es responsable del registro para recibir ayuda y el 55% se encarga de recogerla. "Estos resultados sugieren que las mujeres jefas de familia se encargan de funciones que son fundamentales para la supervivencia del hogar y para la participación en la respuesta humanitaria". Aunque el paisaje que deja el genocidio israelí sobre el pueblo palestino no tiene precedentes, lo cierto es que existen similitudes respecto a otros conflictos armados alrededor del mundo. En julio de 2015, la ONU advertía que hasta un 30% de los hogares desplazados en Yemen estaban encabezados por mujeres, frente al 9% previo a la crisis. El motivo, analizaban entonces, estaba relacionado en gran medida con que los hombres y los niños habían sido reclutados para combatir y otros habían perdido la vida en la guerra. Un informe posterior del Banco Mundial analizaba cómo en el sur del país los hogares liderados por mujeres pasaron del 13% en 2014 al 17% en 2021. Estos núcleos familiares presentaban características particulares: las restricciones laborales, los menores ingresos y las obligaciones domésticas asumidas por las mujeres tienen impacto en su situación vital, especialmente en lo que respecta a las necesidades alimentarias.La Comisión de Derechos Humanos de la ONU subrayó hace cuatro años que el número de hogares encabezados por mujeres en Sudán del Sur "ha aumentado exponencialmente como resultado del conflicto". Según una encuesta elaborada por Acnur, a finales de 2021 el 54% de los retornados entrevistados por la organización pertenecía a hogares liderados por mujeres. Ahí mismo situaron la lupa el Banco Mundial y Acnur, esta vez respecto al caso de Siria. Según sus conclusiones, entre el 12% y el 17% de los hogares quedaron encabezados por mujeres durante la guerra, mientras que antes del conflicto el porcentaje se situaba en el 4,4%. Los hombres habían desaparecido, estaban heridos o habían muerto en combate. El informe Mujeres solas expone entrevistas a 135 mujeres sirias refugiadas y constata que casi todas habían pasado a encabezar el hogar después de marzo de 2011. Solo una de cada cinco tenía empleo remunerado, un tercio decía no tener suficiente comida y el 60% se sentía insegura. Una de cada tres ni siquiera salía de casa por miedo a las consecuencias.
El genocidio israelí en Palestina tiene efectos materiales sobre la vida, las estructuras sociales y la realidad demográfica de los palestinos. Las secuelas son evidentes: las ciudades reducidas a escombros, la destrucción total de las infraestructuras y la transformación radical de la vida obligan a no apartar la mirada de una población al límite de sus capacidades. En un contexto de violencia permanente, ¿cómo continúa la vida?, ¿cómo siguen adelante las familias?, ¿cómo se mantienen en pie los hogares? ONU Mujeres tiene algunas respuestas y en todas están presentes las mujeres.