El cambio climático está impactando de forma directa en nuestro país. En la década de 1980, la Agencia estatal de meteorología (Aemet) comenzó a registrar un aumento evidente y continuo de las temperaturas y la reducción de las lluvias regulares, un fenómeno que ha ido aumentando progresivamente a lo largo de los años. Seguir leyendo....
El cambio climático está impactando de forma directa en nuestro país. En la década de 1980, la Agencia estatal de meteorología (Aemet) comenzó a registrar un aumento evidente y continuo de las temperaturas y la reducción de las lluvias regulares, un fenómeno que ha ido aumentando progresivamente a lo largo de los años.
Para responder a ese desafío, en 1980 el Instituto nacional de meteorología (Inm) crea los primeros planes iniciales conocidos como Previmet para vigilar fenómenos adversos específicos, algo que evolucionó hasta el sistema Meteoalerta que conocemos hoy en día, un modelo unificado por colores (amarillo, naranja y rojo) para informar del nivel de peligro de un evento climático.
Cómo funciona el sistemaY es que la época estival es cada vez más calurosa y bate récords de temperatura cada año: según datos del Observatori Fabra de Barcelona, el verano de 2026 ha sido el más cálido de toda la serie histórica.
El cambio climático también se deja notar durante el otoño y el invierno: España encadena ocho inviernos consecutivos más cálidos de lo normal. Es más, aunque los episodios de precipitaciones se hayan reducido, cuando llueve lo hace con mayor intensidad y se registran lluvias torrenciales en lugares donde no era tan habitual, como en el interior de España.
Esta nueva distribución de las lluvias es clave para entender cómo funciona el sistema de Meteoalerta. En Madrid, a diferencia de en las ciudades mediterráneas, los episodios de gotas frías o lluvias torrenciales son menos habituales, por lo que los avisos de la Aemet son diferentes a los del Mediterráneo.
Los umbrales"Para la emisión de los distintos niveles de aviso han de superarse unos umbrales que se han determinado a partir de criterios climatológicos (fenómeno poco o muy poco frecuente) y de los posibles impactos asociados a ese fenómeno", desglosa la Aemet en su cuenta de X.
Por ende, "los impactos que un fenómeno meteorológico puede causar en la población e infraestructuras son mayores cuando su frecuencia es muy baja", por lo que se activan los avisos por lluvias con umbrales de litros de agua mucho más bajos en el interior peninsular que en la costa.
Con todo, la institución marca que un aviso rojo por chubascos se emite en Valencia o Barcelona cuando se prevé superar 90 l/m² en una hora, mientras que en Valladolid o Madrid, es suficiente con 60 l/m² en una hora.
"El impacto habría sido mayor"En la descripción explica que el pasado 16 de septiembre se registraron en el aeropuerto de Valencia 48 l/m² en una hora, una cifra muy alta, "pero en el entorno del aeropuerto y de la capital valenciana se han dado registros similares o más altos en los últimos años", describen.
Reconoce que el impacto fue grave porque llovió con mucha intensidad en un área metropolitana densamente poblada, pero afirman que "si se hubiese producido la tormenta en Madrid el impacto habría sido mayor, ya que nunca se ha registrado una lluvia de esa intensidad en la capital".
De este modo, una cantidad de lluvia que en el Mediterráneo se considera normal y manejable por sus infraestructuras, en Madrid activa una alerta superior debido a su baja frecuencia climática y a la menor preparación de su entorno urbano.
Los avisos de la AemetLa Aemet ha hecho hincapié en la importancia de respetar estos avisos, especialmente cuando son de nivel naranja o rojo. De hecho, el nivel naranja ya implica un riesgo importante que puede provocar impactos graves en la población. Estas son las diferencias entre los tres tipos de alertas:
Noticias relacionadas
Suscríbete para seguir leyendo