Basta con abrir cualquier mañana el Boletín Oficial de Castilla y León (BOCYL) para comprobar cuál es, a día de hoy, el destino que la Junta reserva a diario para la provincia de Zamora. Si uno realiza una búsqueda sencilla y teclea el nombre de nuestra provincia, la inmensa mayoría de las entradas no responden a la implantación de industrias de alto valor añadido, a la llegada de empresas tecnológicas de base territorial ni al refuerzo de nuestros servicios públicos. Aparece Zamora, en un goteo incesante, para anunciar la autorización de nuevos parques fotovoltaicos o la concesión de licencias para plantas de biogás o de hidrógeno verde.