El Proyecto ASHES (Analysis of Exposure and Respiratory Health Effects of Volcanic Eruption in the Canary Islands) nació aproximadamente una semana después de la erupción volcánica de La Palma, en septiembre de 2021. La iniciativa fue impulsada por el enfermero tinerfeño David Díaz, que llegó a una reunión de la Junta Directiva de SEPAR (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica) con bote de cristal lleno de ceniza del volcán. Y, sobre todo, con una preocupación que acabaría convirtiéndose en un ambicioso proyecto de investigación: conocer las consecuencias de la erupción del volcán de La Palma sobre la salud de la población.
El Proyecto ASHES (Analysis of Exposure and Respiratory Health Effects of Volcanic Eruption in the Canary Islands) nació aproximadamente una semana después de la erupción volcánica de La Palma, en septiembre de 2021. La iniciativa fue impulsada por el enfermero tinerfeño David Díaz, que llegó a una reunión de la Junta Directiva de SEPAR (Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica) con bote de cristal lleno de ceniza del volcán. Y, sobre todo, con una preocupación que acabaría convirtiéndose en un ambicioso proyecto de investigación: conocer las consecuencias de la erupción del volcán de La Palma sobre la salud de la población.
Con alrededor de 1.000 participantes, el proyecto se ha convertido en uno de "los estudios más importantes realizados en España sobre los efectos de una erupción volcánica en la salud de la población y constituye una fuente relevante de evidencia científica internacional", ha explicado el doctor David de la Rosa, presidente de SEPAR, durante la presentación en el Hospital Universitario de La Palma de los resultados de este estudio "pionero".
El estudio incluyó población adulta y pediátrica, especialmente personas con distintos grados de exposición a la erupción. Se recopilaron datos sobre síntomas respiratorios, antecedentes médicos, exposición ambiental y utilización de los servicios sanitarios. También se realizaron pruebas respiratorias, análisis de sangre y orina, y un seguimiento periódico.
Tos, opresión en el pecho y dificultad para respirarUno de los principales hallazgos fue que las personas con mayor exposición a la ceniza presentaron más síntomas respiratorios, entre ellos tos, opresión en el pecho y dificultad para respirar, como ha destacado el doctor Circo Casanova, investigador y neumólogo del Hospital Universitario NS La Candelaria. "Se observó además una relación dosis-respuesta: a mayor grado de exposición, mayor frecuencia de síntomas. Estos síntomas aparecieron durante la erupción y, en algunos casos, continuaron durante la fase posterior".
Las pruebas de función pulmonar también mostraron una "mayor afectación obstructiva de las vías respiratorias entre las personas más expuestas". Los investigadores han señalado que estos resultados son "coherentes con la evidencia científica" disponible sobre los efectos de las partículas volcánicas. La exposición a la erupción está relacionada con hasta tres veces más probabilidad ópresentar tos y con el doble de alteraciones compatibles con un patrón obstructivo pulmonar.
Población infantilUna parte especialmente relevante del Proyecto ASHES fue el estudio de 118 niños de entre 6 y 16 años. Hasta ahora existía un vacío científico importante sobre los efectos de las erupciones volcánicas en la población pediátrica. El estudio combinó cuestionarios detallados sobre síntomas, historia clínica, evaluación de la exposición ambiental, espirometría, medición de la difusión del monóxido de carbono y medición de FeNO, como indicador de inflamación de las vías respiratorias.
La doctora Valle Velasco ha hecho hincapié que "durante la erupción, entre aproximadamente un 25% y un 50% de los niños comunicaron síntomas respiratorios, como congestión, tos o molestias de garganta. Algunos continuaron presentándolos entre 10 y 17 meses después de finalizar la erupción".
Los niños con antecedentes de enfermedades respiratorias, como asma bronquial, o con exposición al humo del tabaco presentaron síntomas más persistentes que el resto. Esto sugiere que no todos los niños respondieron de la misma manera a la exposición.
Un dato destacado fue que la espirometría "detectó alteraciones en aproximadamente el 6,5 % de los niños, mientras que la medición de FeNO identificó alteraciones en alrededor del 15 %". Los investigadores consideran necesario continuar el seguimiento para comprender mejor la evolución de estos efectos.
Uso de los servicios sanitariosEl proyecto también analizó el consumo de medicamentos y las consultas sanitarias. Se realizaron aproximadamente 4.000 espirometrías. Durante la erupción, alrededor del 32 % de los participantes tuvo que realizar alguna consulta sanitaria, porcentaje que llegó aproximadamente al 75 % en determinados grupos o análisis posteriores. La Atención Primaria fue el recurso sanitario más utilizado, seguida de los servicios de urgencias y la atención especializada.
Las personas con una exposición elevada -incluidas aquellas que vivían cerca del volcán o participaron en tareas de limpieza de ceniza- utilizaron más los servicios sanitarios.
Salud mentalEl proyecto también encontró diferencias relacionadas con la exposición a la erupción en el ámbito de la salud mental.
En determinadas zonas con mayor exposición, se observaron porcentajes superiores de consultas relacionadas con problemas de salud mental y de utilización de ansiolíticos. Por ejemplo, se comunicaron diferencias entre el Valle de Aridane y zonas del noreste de la isla.
Los investigadores, sin embargo, advierten de una cuestión fundamental: una asociación estadística no demuestra por sí sola causalidad. Para establecer causalidad sería necesario disponer de mediciones previas a la erupción que permitieran comparar directamente el estado de salud antes y después de la exposición.
Sin evidencia de más casos de cáncer de pulmónAunque no es el objetivo del estudio de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), el estudio no ha establecido una asociación entre la exposición a la erupción y el cáncer de pulmón.
Fuente: La Nueva España