Al dramático derrumbe sufrido por la Unión Cristianodemócrata (CDU) en las elecciones de Sajonia-Anhalt, celebradas hace quince días, ha seguido el siguiente descalabro en las urnas y por duplicado para el partido del canciller Friedrich Merz. Los comicios regionales celebrados en Mecklemburgo-Antepomerania, en el este del país, dejaron a la CDU por debajo del 5 %, el mínimo para obtener escaños, según las proyecciones coincidentes de las televisiones públicas ARD y ZDF. Por contra, la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) se alzó de nuevo como primera fuerza. Y, por si fuera poco, en Berlín se disparó a la primera posición La Izquierda, Die Linke, el otro enemigo declarado de la CDU de Merz.
Al dramático derrumbe sufrido por la Unión Cristianodemócrata (CDU) en las elecciones de Sajonia-Anhalt, celebradas hace quince días, ha seguido el siguiente descalabro en las urnas y por duplicado para el partido del canciller Friedrich Merz. Los comicios regionales celebrados en Mecklemburgo-Antepomerania, en el este del país, dejaron a la CDU por debajo del 5 %, el mínimo para obtener escaños, según las proyecciones coincidentes de las televisiones públicas ARD y ZDF. Por contra, la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) se alzó de nuevo como primera fuerza. Y, por si fuera poco, en Berlín se disparó a la primera posición La Izquierda, Die Linke, el otro enemigo declarado de la CDU de Merz.
Los socialdemócratas, socios de gobierno de Merz, lograron al menos erigirse en virtuales "salvadores" de la situación en nombre de las fuerzas democráticas en Mecklemburgo-Antepomerania. Probablemente su actual jefa del Gobierno, Manuela Schwesig, podrá mantenerse en el puesto al frente de un tripartito. Ello no evita, sin embargo, la erosión del centro político en el país más poblado de la Unión Europea (UE).
Merz no tira la toallaEs insólito en Alemania que un canciller federal comparezca ante los medios tras unos comicios de ámbito regional y, más aún, que lo haga minutos después de saltar las primeras proyecciones de voto. Pero eso es precisamente lo que hizo Merz, quien había convocado a la cúpula de su partido para seguir los resultados desde su sede, en medio de rumores desatados sobre una dimisión, renuncia o relevo ordenado en la Cancillería, sin necesidad de elecciones anticipadas.
"No podemos maquillar los resultados. Son un desastre", afirmó, en referencia a lo ocurrido en Mecklemburgo-Antepomerania. El hundimiento se produce en el land donde tuvo su distrito electoral Angela Merkel, su rival histórica entre los conservadores alemanes. Quedar por debajo del listón 5 % es una situación inédita y casi insoportable para la CDU, el partido de cancilleres como Konrad Adenauer, Helmut Kohl o la propia Merkel. Admitió Merz que los malos resultados de su partido se deben a la baja popularidad de su Gobierno y su coalición. Pero dejó clara su determinación a no dejar su puesto, convencido de la necesidad de llevar adelante unas reformas "que no pueden aplazarse" y que "tienen que llegar".
La imparable ultraderechaSobre el futuro político de Merz persistirán las incertidumbres. Por lo pronto ha optado por plantar cara al triple hundimiento de la CDU en la maratón electoral de este mes de septiembre, pero las presiones sobre el canciller pueden llegar a lo insostenible. En lo que compete al ímpetu de la AfD hay pocas dudas. En Mecklemburgo-Antepomerania logró su siguiente triunfo, al alzarse como primera fuerza con un 38 %. Es un porcentaje por debajo de la ansiada mayoría absoluta que rozó en Sajonia-Anhalt, pero tres puntos por delante de los socialdemócratas de la primera ministra regional, Manuela Schwesig. En Berlín, una capital con reputación de multicultural y abierta. Subió al 16 %, un claro ascenso respecto a las regionales capitalinas de 2023 y un resultado que parecía impensable en la capital para un partido de la extrema derecha hace unos pocos años. Nada parece detener el auge de la AfD, actualmente en la primera posición en intención de voto a escala nacional con un 28 %, casi 10 puntos por delante de la CDU.
Los desafíos de la primera alcaldesa izquierdistaElif Eralp, una jurista de 45 años, hija de refugiados turcos y nacida en Múnich, ha ganado la partida en la capital. Die Linke, o La Izquierda, ha escalado al 26 %, en disposición de alcanzar la alcaldía de Berlín, por primera vez en su historia. Y ha dejado en evidencia a la hasta ahora coalición de gobierno de la ciudad-estado, formada por la CDU del alcalde saliente, Kai Wegner, en el 20 %, y sus socios del SPD, con un 12 %. La Izquierda, un partido de orígenes postcomunistas, pero actualmente aglutinante del voto joven, solo había conseguido hasta ahora liderar el gobierno de un land, con Bodo Ramelow como primer ministro de Turingia, entre 2014 y 2024.
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Para conseguir la mayoría que precisa y convertirse en alcaldesa deberá sortear un par de obstáculos con sus virtuales socios de coalición, socialdemócratas y verdes. El principal, su promesa de resolver la acuciante escasez de vivienda con la expropiación de miles de pisos a grandes inmobiliarias. Los socialdemócratas rechazan esa opción, que consideran jurídicamente inviable. Junto a cuestiones de contenido, Eralp debe lograr "liberarse" de etiquetas altamente tóxicas en Alemania: la de consentir corrientes antisemitas y prorrusas en su partido.
Fuente: El Periódico