Poco fútbol, pocas ocasiones y demasiado miedo. El derbi madrileño ofreció en su primera parte una buena dosis de tensión, pero escaso espectáculo. Para quienes estamos acostumbrados al fútbol eléctrico y ofensivo del Barça, solo la rivalidad histórica entre Atlético y Real Madrid evitó la siesta.Leer la noticia completa
Poco fútbol, pocas ocasiones y demasiado miedo. El derbi madrileño ofreció en su primera parte una buena dosis de tensión, pero escaso espectáculo. Para quienes estamos acostumbrados al fútbol eléctrico y ofensivo del Barça, solo la rivalidad histórica entre Atlético y Real Madrid evitó la siesta.
Había mucho en juego y también mucho talento sobre el césped. Pero ni Mbappé, ni Vinícius, ni Bellingham, ni el resto de estrellas fueron capaces de romper un partido gris, trabado y por momentos monótono. Mourinho, además, parecía empeñado en imitar a Simeone.
Por contra, la segunda comenzó de manera muy diferente. Huijsen cometió un penalti de libro que le costó la expulsión y permitió al Atlético adelantarse en el marcador. El morbo estaba servido.
Pero las dudas duraron bien poco. El segundo gol del Atlético dejó muy tocado al técnico portugués, que se marcha al parón en la cuarta posición y con demasiados interrogantes. Dudas entre la afición, dudas dentro del vestuario y dudas, incluso, alrededor de algunas de sus estrellas.
Sin embargo, quien no tiene dudas es el propio Mourinho. Según el técnico portugués la culpa de la derrota es del árbitro, del VAR y de Negreira. De todo el mundo menos suya. En fin, vergonzosa la actitud de Mou que vuelve a dar pena. Escusas y más excusasy cero autocrítica.
En fin, que aquel Mourinho que se mostraba impotente ante Guardiola ha vuelto. Otra imagen lamentable para el Madrid de Florentino