Unos 30 robots recorrieron las calles de la capital polaca sobre principios de septiembre con pancartas y consignas para reclamar al gobierno de ese país que refuerce la regulación de la inteligencia artificial y proteja el empleo humano. Seguir leyendo....
Unos 30 robots recorrieron las calles de la capital polaca sobre principios de septiembre con pancartas y consignas para reclamar al gobierno de ese país que refuerce la regulación de la inteligencia artificial y proteja el empleo humano.
Frente al Ministerio de Asuntos Digitales de Polonia, humanoides y robots cuadrúpedos ondearon banderas, desfilaron en círculos y reprodujeron consignas como "Defendamos los puestos de trabajo", "Es hora de establecer normas" y "No se puede esperar, hay que regular", según informa Euro News en base a datos de AFP.
La manifestación fue organizada por Democratism, una iniciativa que pretende abrir un debate sobre el impacto de la IA y la robotización en el mercado laboral. La elección de los propios robots como protagonistas buscaba convertir la protesta en una demostración tangible de que las tecnologías capaces de transformar el empleo ya no pertenecen únicamente al terreno de las predicciones futuristas.
Un tema actual, no de un futuro lejano"Los robots presentes aquí pretenden demostrar que esta tecnología ya es una realidad", afirmó uno de los participantes, el robot humanoide Agibot A3, que incluso respondió directamente a las preguntas de los periodistas. El recurso resultó especialmente llamativo: una máquina explicando públicamente por qué los avances tecnológicos necesitan límites sirve como ejemplo de las capacidades que precisamente generan inquietud en la sociedad.
Detrás de la puesta en escena había una preocupación mucho más concreta. Grzegorz Kuliś, organizador de la iniciativa, advirtió de los riesgos en torno a que los robots humanoides sustituyan a trabajadores en determinadas tareas y amplió el foco a los empleos cognitivos, cada vez más expuestos al avance de los sistemas de inteligencia artificial.
Kuliś defendió la necesidad de actuar antes de que el impacto sobre el mercado laboral sea difícil de revertir. A su juicio, hacen falta normas que funcionen como una "barrera de protección" para los trabajadores y permitan afrontar la transformación tecnológica sin dejar a sectores enteros a merced de una automatización acelerada.
El impacto sobre el empleoLa protesta también dejó un dato llamativo: los robots utilizados en la movilización fueron construidos por Delta Robots, una empresa con sede en Opole que lleva más de una década fabricando máquinas humanoides y cuadrúpedas. Kuliś, además, preside Weegree, una compañía de selección de personal con más de 20 años de actividad. En consecuencia, el mensaje contra la posible destrucción de empleo fue promovido por personas vinculadas tanto al sector de la robótica como al mercado laboral.
La iniciativa contó con un interlocutor institucional: el ministro polaco de Asuntos Digitales, Krzysztof Gawkowski, acudió al lugar y conversó con los organizadores. El ministro advirtió que los modelos de IA no controlados, integrados en robots humanoides que seguirán evolucionando, representan un problema importante.

La original movilización coincide con la puesta en marcha en Polonia de nuevas estructuras para supervisar el uso y desarrollo de la inteligencia artificial. / Crédito: Maximalfocus en Unsplash.
Normas y reglas que van surgiendoEl gobierno polaco ya está avanzando en esa dirección. En julio, el presidente Karol Nawrocki promulgó una ley impulsada por el Ministerio de Asuntos Digitales para aplicar en Polonia el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial, conocido como AI Act. La legislación creó una autoridad nacional con capacidad para hacer cumplir las normas europeas.
Gawkowski afirmó además que Polonia se había convertido en el primer país de la Unión Europea en introducir supervisión del mercado de la IA y anunció la creación de una Comisión para el Desarrollo y la Seguridad de la Inteligencia Artificial, junto con espacios regulatorios de pruebas para que las empresas puedan experimentar con soluciones antes de desplegarlas de forma generalizada.
Capacidades tecnológicas ya disponiblesLa marcha de Varsovia fue sin dudas una operación simbólica, pero con un mensaje contundente. Los robots no estaban reclamando derechos políticos ni actuaban de manera autónoma: reproducían consignas programadas y seguían las instrucciones de sus responsables.
Pero precisamente ahí reside la fuerza del acto: la protesta pretendía mostrar que el debate sobre la automatización ya no se trata de una posibilidad lejana, sino de tecnologías capaces de moverse, comunicarse e incorporarse progresivamente a actividades humanas.
Fuente: Levante - EMV